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viernes, 31 de diciembre de 2010

metallica - fuel (official video)




And I burn,
Churning my direction,
Quench my thirst with Gasoline

So Gimme Fuel,
Gimme Fire,
Gimme that which I desire,

Y si hay que despedir el 2010, amerita un BALANCE DEL AÑO:



Se dice que es necesario recibir un nuevo año, pensando en las cosas buenas que nos han ocurrido durante el anterior…supongo que es una de esas lógicas que inventan los vendedores de agendas, pero también, en algún punto deberá tener que ver con lo que se llama el “Balance general del año” del cual siempre huyo porque la palabra Balance, me suena a Balanza…

Esto no quita que uno se sienta triste de terminar el año. Da como una ligera sensación de inmovilidad…de querer retener el calendario como ocurre cuando no nos animamos a cambiar de talle de pantalón. O cambiar de sensación interior. Suele pasar que nos aferramos a la agenda, o a ese jean con la esperanza de bajar de peso para que vuelva a entrarnos (así fue como conservé y conservo el pantalón dorado de K-osiuK-o de cuando tenía dieciséis años…y pesaba cuarenta Kg). Y así, mientras G. refunfuña por el fin de año, a mí se me quema el pollo a la sal (y, francamente, no me interesa). Sé que por-alguna-vez-en-mi-vida debo ser seria al escribir un balance del año que “inspire” (y no aspire) a los demás….jejejeje, sé que debo dejar de pensar en imágenes ridículas y ahora sí, pongo Raphael de fondo, para poder ponerme seria y tomando la agenda, veo una serie de fechas importantes a saber:

25 de enero de 2010: hay una entrada que dice “YO ME LIBERO YA!” y justamente corresponde al momento en que hago abandono de hogar, dejando al salame ex en Pampa y la Vía (de forma metafórica porque el muy chancho seguía en la porqueriza haciendo el chiquero de su vida) y así como se arranca la cera en plena depilación de cavado, así, se fue J.M. de mi vida… Ok Ok, fueron necesarias ocho bolsas de residuos para exorcizarlo de mi hogar, pero en lo que va de lo sentimental, así como así me desenamoré….

25 de febrero de 2010: hay una entrada que dice “YO SOY FELIZ!!!” y hace referencia a un elemento que parecía olvidado. Muerto J. M. me encontraba sin proyectos ni refacciones, entonces recordé que sería genial terminar con algo que había quedado estancado en mi vida. Algo que era justamente lo que deseaba mi padre, y lo que deseaban todos los que me rodeaban. Claro que era el deseo del “otro” y no el mío o quizás no había descubierto que ese era mi deseo. Entonces recuerdo haber enviado un mail, y que me respondan y me habiliten a dar esas dos materias en una: un gran trabajo de análisis del latín al castellano, y toda su bibliografía. La cuestión era mantener la mente ocupada. Creí que no me llevaría mucho tiempo. Interesantemente, días después, hubo alteraciones por “Red Bull” y noches sin dormir; pero por primera vez era todo por decir “VOY A TERMINAR LA CARRERA”…

El hundió su nariz, en la espuma de las olasssss
Los rebotes del sol…coronaron su finalll

5 de marzo de 2010: hay una entrada que dice “PROFESORA KARINA TORRISI”. Luego de días, (días sin bañarme!!!) termina la carrera. Había ido vestida toda de verde, es mi color de la defensa. Cada vez que tengo miedo de algo, me visto de verde, porque siento que nada puede pasarme con ese color. Cuestión de cuidado que se aprende con tanto cirujano: el verde no permite que se vea el rojo de la sangre. Cuestión, que ella entrega el Trabajo Práctico…y se va a comprar el libro que la hizo volver a creer…”Alicia en el País de las Maravillas”, se estaba por estrenar la de Tim Burton. Y ella compraba ese libro en el que se incluían “Alicia a través del espejo y lo que encontró allí” y otros relatos. Suficiente como para autoregalarse en medio de una situación tan rara. En el momento en que le colocan la nota, la famosa anécdota en que ella se da vuelta y enfrenta su Némesis: (M.M.) y le dice “Decime colega”, y ante tanta insistencia, la otra la afirma, y la reafirma como K-olega. Eso hace que rumbo al ascensor, haga llamados a la flia, y ella también se enfrente a su Némesis de la adolescencia. Todo collar necesita algunas cuentas de colores para justamente entender que las cosas se encadenan por algo…hay algo que se lo llama Moira y nos pone en el camino, personas y situaciones para que justamente aprendamos a cómo movernos.


Y mientras mira la agenda se da cuenta de que todas las cosas son como tienen que ser. El 2010 no parecía de los mejores años. De hecho, muchas cosas feas pasaron, pero lo que sí se dio cuenta fue que fue el mejor año para el resto de la gente que la rodeo. La gente que estuvo con ella…ella que siempre se pensó sola, y Loser, se encontró rodeada de gente que hizo mimos, hizo esperas, y se bancó una y otra vez los ataques de locura, revoleo de zuecos y etc. ¿Qué cambió? Que durante mucho tiempo, se cerró tomandose una sobredosis de Susanil, creyendo que había que cumplir con el mandato familiar el cual fue enviado al mismísimo carajo y sin importarle nada (porque lo mejor que hay que hacer es aceptar a las personas como son…) a un año de esas jornadas trágicas de enero, este enero se toma el raje para volver en fines de febrero para relajarse. Se preguntarán ¿de qué? Y…no es fácil parir un título, un registro y menos un depto…

O sea, que cuando se brinde por el 2011, se levantará la copa para agradecer las cosas buenas que nos pasaron. Ok ok, no evitaremos la lágrima por quienes no están, pero algo hay de bueno en eso. Que él no esté, hace que su heredera directa, su apellido haga carne (y no uña) y se acepte Torrisi, pero también Karina. Entonces siendo una chica “K”, morocha del proletariado, con dotes intelectuales, sería ideal que se permita ser feliz en las cosas nuevas que hay. Y si no las hay, pues que las genere. Porque este sí es un año cien por ciento “K”

FELICIDADES A TODOS LOS QUE QUIERO, QUE SABEN BIEN QUIENES SON
FELICIDADES A TODOS LOS QUE NO QUIERO TANTO, QUE TAMBIÉN SABEN QUIENES SON
FELICIDADES A LOS QUE ME DIJERON NO, PORQUE GRACIAS A ELLOS, ME MOVERÉ DE FORMA ESTRAMBÓTICA EN EL LABURO…
FELICIDADES A MIS COLCHONES (QUE NO TODOS SON K-NON, SINO A LOS COLCHONES DE PÚAS, Y LOS COLCHONES DE MANTITAS EN EL SUELO, Y HASTA LOS QUE SON DE HIELO) SIN UDS. DUDO QUE HAYA PODIDO LEVANTARME TAN FIRME…
FELICIDADES A MIS DELIVERIES QUE, LA VERDAD SE RE PORTARON,
FELICIDADES A MIS FANTASMAS E IMAGOS, QUE SIN ELLOS NO APRENDERÍA DE LO QUE ES MI PARTE SINIESTRA…


BUEN AÑO “K” BIENVENIDO 2011

martes, 28 de diciembre de 2010

Lily Malone - Riff



SIGO SIN ENTENDER PARA QUÉ DEDICARME A MÍ ESTA CANCIÓN...

NO MANEJO NINGÚN CAMIÓN...
(METAFOREANDO.COM)

LOS FABULOSOS CADILLACS - Carmela (Bs. As. Vivo III, Puerto Madero) 13.0...




Es tan fácil caer
Cuando tu quieres
Es tan fácil perder
Toda razón.
Cuando, los días pasan
Y sigues, sin poder ver
Porque grande es la mentira
Y tanto lo que temer
Salta Kar-mela
Que el barco va a naufragar....


y yo estaba en eseee recitaaalll!!!
grrrrrrrrrrrr

LOS SUEÑOS DE LA RAZÓN PRODUCEN MONSTRUOS




Miedito.
Nunca son felices los días 28 de diciembre.
Más bien son raritos, tirando a frikis.
Supongo que tendrá que ver con la vez que me rompí las paletas andando en skate y al otro día, era la misa de Egresadas de la Divina Pastora…y yo tenía que sonreír como si tuviese colágeno en la boca, y tenía unas divinas ventanitas….El punto es que despierta con el sabor amargo de quien sueña algo raro, y de esas rarezas que le dan mareos…

Era de noche y yo hablaba por teléfono con Bea. Quedarmos en encontrarnos en la puerta del Comercial 32. Por razones desconocidas, parece ser que yo no llegaba. Poco después, aparezco en mi casa, que en realidad es Carhué con la entrada de la casa de mi madre, y por la ventana la veo estacionar en la puerta. Ella conducía una camioneta marrón clarito, una Land Rover y la manejaba del lado derecho. Se ilumina del lado de adentro. Y baja él, (cuánto hacía que no soñaba con él) y baja con toda su sonrisa, el libro azul en la mano (era el Neuromante) y da un paso, y da dos para atrás…da otro paso, y da dos para atrás…y me mira, me sonríe y me dice: “¿lo querés?”, y yo respondo toda Torrisi: “Obvio” y responde, con un gesto: “Entonces, andá a buscarlo”. Lo arroja como su fuese un búmerang y paralelamente yo subo unas escaleras caracol hacia una terraza (la terraza era como la de Vanilla Sky) y de allí me arrojo hacia abajo. No me caigo en el asfalto, caigo en el techo de un barco. El barco era tipo ferry, una especie de BUQUEBUS. Desde ese techo, veo tres libros en el mar: “Neuromante”, “La Odisea”, y “Rayuela” (que en un acto fallido acabo de escribir –ratuela-). Bea ya no es Bea, sino es Silvina que me espeta en un grito: “Otra vez salvando cosas que se deshilachan”, y yo me arrojo al mar.

Claro que me despierto presa de la impresión. De sensación rara. Constato que estén los libros en la biblioteca para ver si me tengo que ir a arrojar a algún mar…o hago la simple compra en la librería para reponerlo…grrr…y los libros están, y la fea sensación también y la cosa de que algo se deshilacha en el mar. ..y yo estoy más preocupada porque no me puedo borrar la sensación de arrojarme al vacío por tres libros. I need help, analícenme el sueño porque no puedo esperar quince días a mi psico…

lunes, 27 de diciembre de 2010

Es tan violeta ser ignorante…(dijo un día, toda ella que era colores amarillos)






Al principio un raro despertar. De esos que uno no puede desengancharse porque siente que todavía le ha quedado el alma pegada al colchón. Era raro porque era demasiado el calor. Demasiada era la incomodidad…y todavía demasiado raro era eso. Si de incomodidades no hay como el sol en la mañana, lo sé porque lo sufro…realmente me duele la vista cuando me despierto en la mañana. Hay momentos en que pienso que debería existir un trabajo que consistiese en funcionar sólo de noche (claro que para eso debería ser Abelardo Castillo y sufrir fotofobia y funcionar sólo de noche como las luciérnagas) y de repente estalla el cerebro con el llamado de la que le come la cabeza todo el día.

“DEL LADO DE ALLÁ….DEL LADO DE ALLÁ”

Uno de los grandes impulsos es cruzar algo..cruzar un límite, ir más allá. Si alguien me dice la diferencia entre cruzar los Andes y cruzar el charco, claramente contesto: “si me caigo en los Andes debo comerme a otro/a” y si me ahogo en el Río Silver termino por ahí inmolada en la Martín García como para darle un toque mitológico a la tan mentada muerte. Claro que es una muerte bastante más heroica que la de la mujer que se tropieza y se le cae la biblioteca en la cabeza y su gato le come la cara…primero porque el gato evidentemente se ha hecho vegetariano, y el calor le saca el hambre…pero fundamentalmente porque ya no cree en que va a morir con un bibliotecazo en el marote. Entonces se levanta un poco a regañadientes y piensa que irse es lo mejor que le puede pasar. Se da cuenta de que del lado de acá, hay muy pocas cosas que la retienen, de hecho, ya nada la tiene…sino que justamente es un ser que se ha vuelto “necesario de cambio” y entonces se da cuenta de que debe cruzar alguno de los dos límites para poder recalcular, como dice el de la propaganda.

Recalculando uno, dos, tres….recalculando uno, dos, tres….

Y entonces sale aquello que no esperaba. Las cosas cambian rápido. Tanto que a veces uno no se da cuenta del torbellino. Alguien me dijo una vez, que la Tormenta dormida es la Tormenta que está cansina y a la expectativa. Diferente a la Tormenta que genera cambios, que pueden ser desde remolinos, huracanes y hasta vendavales conocidos como KATRINAS y otros enseres.
Ya no me creo con la fuerza de la tormenta…sino que me encuentro en el momento de reposo. Es interesante como las energías funcionan de forma diferente. Dicen que el ojo del huracán es el lugar más tranquilo dentro de un revuelo de cosas. Yo tengo para mí que es este el momento de la calma, del ojo del huracán mientras todo alrededor gira de forma cuasi infinita.

Tal es tal….tal TALITA tal es tal…del lado de acá…

Del lado de acá no hay nada para pensar. Del lado de acá es tomar distancia antes de acometer. Del lado de acá es la necesidad del cambio. Un año y en un año pasaron demasiadas cosas…diferentes grados de importancia…pero importancia al fin…y la realidad es que en algún punto nada ni nadie puede evidenciar la metamorfosis. Dice Ovidio que es un ‘carmen perpetuum’, yo creo que de repente es un estadio, nomás… entonces mientras miro las playas, fantaseo y me asusto del tiempo y de qué va a pasar en estos meses…y eso que todavía no ha terminado el 2010.

Es que ella se cansa de ser La Maga, distraída y tonta, de filosofía zen sin saberlo. Ella lanza una flecha y acierta, no porque tenga la puntería, sino porque ella es inconsciente del sistema de lanzar la flecha. Ella cree que el arco se puede mover a su gusto y piacere, y si no le gusta…tira la piedrita y se mueve de casillero. No hay como la Rayuela para llegar al cielo pronto.

Es que ella se cansa de ser Talita, la que lleva una vela verde, alumbrando el camino de esos dos que no dejan de disputarse territorios. En el capítulo donde ella está en medio de una bella madera entre medio de las dos ventanas…ella, el calor, la yerba y los dos amigos (uno del lado de acá, y el otro que es Traveler y nunca ha viajado) y la pelea de siempre.

Ella se cansa de ser Babs, la condenada a escuchar jazz junto a Etienne, y ella se ha hartado de los Oliveira en su vida que se creen con derecho a juzgarla. Cansada y borracha de mucho vodka, lo mira por sobre el rabillo del ojo y le grita y le espeta los insultos más descarados mientras en el fondo no entiende por qué no para de llorar y de repente la canción de Ezra es tan bella que no puede entender cómo terminó así..

Cada año retoma “Rayuela” para ver qué tanto ha cambiado su percepción. Lo hace como rito, como una ceremonia desde los dieciséis años. Siempre fue todas esas (y a veces) ninguna. A veces se contentaba con parecerse a Morelli, otras veces se veía defendiendo a Traveler. Algo cambió…por vez primera ella se vuelve el, Horacio Oliveira… señor viajante incapaz de sostener e incapaz de poder querer por más de un rato algo más que no sea su bello y radiante discurso retórico masturbatorio. Cansada de tanto ego, cansada de tanta latra (lta) se toma el palo y decide correr(se) cuasirreflejamente, y es un cambio de estado, de vida interior y hace caso por primera vez a su instinto de irse. Dicen que del lado de allá, se ven las cosas de otra manera….

BORGES Y YO (PARA ENTENDER DIFERENCIAS ENTRE NARRADOR Y AUTOR, GENTECITA)




Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo xviii, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páinas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.


(El hacedor. Buenos Aires: Emecé, 1960)

Incubus - Anna Molly



Wait' there is a light, there is a fire
Illuminated attic, fate or something better
I could care less, just stay with me a while

Para Vestir Santos -Mentira-




jijijijijijijiji

la Rita se cansó





Mi querido Horacio

Te cuento que la vida en el campo es genial. Que si he decidido escribirte no es para reprocharte nada de las cosas que hacía cuando estábamos juntos, sino por el contrario, lo que deseo es que tu vida se encuentre mucho mejor que cuando te vi por última vez tomando merca de un espejo mientras yo limpiaba con la escobita el baño que tenía la frenada de mierda (siempre tuve problemas con la frenada, que se le va a hacer, es algo que no puedo controlar, el tema de la limpieza de afuera que es la limpieza de adentro). Quiero que sepas que yo acá, estoy bien que la verdad ya no sigo teniendo tu imagen de cagar con la puerta abierta ni verte barrer desnudo el comedor…que gracias a las musas de la memoria y de las artes pude trocar esa imagen en palomitas blancas y bellos conejos saltarines. Te cuento que en el fondo del placard tengo las fotos de cuando nos fuimos a Sierra de la Ventana y sentí las ganas de decirte que por mí lo mejor que podría pasarte es que te tiraras, y de repente vi esos momentos en que uno se imagina haciendo algo y es desde ese lugar donde me imaginé arrojándote desde el cuarto piso, lástima que me miraste con esa cara de boludo y esas arrugas en la frente que me dio como cierta cosita. Porque si hay algo que te quiero confesar es que siempre cocinaste como el orto. Comía tu comida porque me daba mucha paja hacerla yo, y justamente si había algo que te salían horribles eran los fideos. Ya sé, Horacito, que te va a dar por el quinto forro de las pelotas que te diga esto, pero para qué negarlo, siempre fuiste un vago que sólo servías para limpiar la casa y cocinar…porque de producir dinero, jamás.
Mi querido Horacito, ya Oracito sin hace (porque de tanta carencia hasta te quedaste sin hache) te cuento que no sos ni buen marido, ni buen compañero, y mucho menos buen padre. También me di cuenta de que te disfrazaste de Papá Noel a disgusto y la nena se dio cuenta, pero vos, con esa cara de orto, no fuiste capaz de ni siquiera simular. Y cómo decirte que justamente si no podés simular, no entiendo entonces por qué mierda tengo que simular yo que acabo cuando vos estás arriba moviendote como una morsa, y la verdad es que cierro los ojos y pienso en que Rolo Puente está arriba mío y desde ese momento me autoinflinjo una herida de esas que parecen de bala….pensando en qué droga tomé el día que me animé a caminar la alfombra roja con vos. Porque la verdad es que veo que aparte de tener que trabajar en casa y de vender los productos de AVON y andar enseñando inglés a domicilio, y llegar y verte tirado en el sillón mirando la tele y riéndote del culo de la Cintia Fernández y de verte (porque el problema es verte simplemente esa cara de infeliz que tenés) yo creo que un día voy a tener un ataque como esa vez que estabas durmiendo y tuve ganas de pegarte con la ojota en la cara porque vi un bicho, pero no era un bicho era una arruga más que te salió. Y la arruga noi te había salido por las preocupaciones cotidianas sino que te había salido de la bronca de haber perdido en el Gran DT y la verdad, que cada vez que te miro me dan ganas de pegarte una patada en la cara y una en la nuca y siento que de repente no entiendo por qué estoy haciendo las valijas y no entiendo por qué tengo tan pocas bombachas y me acuerdo de que a veces uso las bombachas para limpiar los vidrios de las ventanas, para que vos vayas con los dedos llenos de grasa de haberte rascado la oreja y la cola sacandote pelusas del ombligo y en un segundo me lo arruines todo como cuando me tiraste Bernet en el vestido blanco que me puse cuando fuimos al asado de tu amigo el Cholo. Y si lloro es porque he decidido que no te merecés que yo me vaya y te deje tranquilo en tu infelicidad, sino que te merecés lo peor de mí…te merecés que me vuelva una mujer en serio y te merecés que te deje de escribir, porque ni valés como un discurso. No merecés que yo tenga esta panza ni estas caderas gigantescas, porque los tipos de mierda como vos merecen un espejo de mierda, y yo soy una persona mientras sos vos una linda y simpática mierda. Entonces, mi ya odiado Oracio te digo que te voy a dejar. Pero te voy a dejar en la calle, en la indigencia, en bolas y a los gritos…mientras junto tu ropa y agarro el magiclick y la prendo fuego como si fueras vos el que te quemás (porque la verdad, venís quemado, eso me lo dijo tu mamá en la primera cena que me presentaste a tu familia y tu mamá me dijo que el problema con vos era que vos tenías un mellizo y que parece ser que fue absorbido por vos –y yo ahí debí pensar en que vos absorbías a la gente y no me di cuenta- porque ahí la vieja del orto dijo “vos la verdad tenés que entender, que Horacito –porque te decía Horacito como si tuvieras cinco años- no está preparado para vivir solo, entonces vos tenés que cocinarle el estofado que no esté muy pesado porque sino le cae mal y le producen gases de esos que no se van y se impregnan en las sábanas, eso me dijo tu mamá).
Y entonces mientras agarro mi bolso te digo las siguientes cosas:
a. Sí es importante el tamaño, vos nunca cumpliste con el tamaño estándar, oracito (ya en minúsculas)
b. Si no se te para es porque tenés problemas mentales.
c. Si se te para con cualquiera es porque date cuenta de que nuestros problemas matrimoniales no se arreglan con un trío sino con un negro senegalés que te la ponga hasta la garganta, porque oracio…sos gay.
d. la nena yo sé que va a llorar, pero en definitiva la que se llenó de estrías con el embarazo fui yo, mientras vos te quejabas de que el remis no te daba plata y decidiste dejar de trabajar, por lo tanto haré lo que me venga en gana. Le diré que te moriste o la verdad….que nunca exististe…
e. y sos demasiado poco y me cansé
Rita, la ex mucama de tu vida

Amy Winehouse - Back To Black y la parte negra del vestidoooooo




Back to Black…(la parte negra del vestido)

¡Qué se le va a hacer! Cuando una está vestida con parte negra, se pone el ánimo de negro…y si le sumamos que mi pelo es negro y que justamente estoy del lado “oscuro” del corazón digo y recontra digo que la maldad, el estado de “posesión” agarra de la siguiente manera:

a) JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ME RÍO DE LAS SIGUIENTES PALABRAS “EXCLUSIVIDAD”, “VERDAD”, “BONDAD”, “CRUELDAD”…somos lo que somos, seres humanos y la estructura no viene de afuera, viene de adentro y si no la tenemos, la tendremos que encontrar por nuestros propios medios…si es algo tan difícil entonces se aconseja una importante ingesta de K-otrina para terminar con la propia vida de insecto que uno puede llegar a tener. Sino, mas simple….anteojos de sol negros de los que venden los negros senegaleses de Liniers para no ver la realidad…porque quizás la realidad tenga tantos puntos de vista como la mirada del insecto…

b) JAAJJAJAJAJJAJAJAJAJAJAAAJAJJA me río de la gente que es débil. No es lo mismo que ser D-EVIL. La debilidad no se muestra en la carne, en la ligereza de pensamiento sino que se demuestra en las decisiones que uno tiene. La realidad dice que yo no puedo seguir en un lugar donde cobrar pareciera ser una tarea ardua como castigo de Tántalo, ergo me muevo…ME MUEEEVOOOOO y salgo de un sistema para jugar en primera.

c) AHHHHH EL AMOOOOORRR!!! Si el amor es un verano, y se mide con la vara de la duración y la “durabilidad” (lo que dura dura….) me recontra descostillo de la risa…el amor no se busca…sale solo. Lo encontrás o no. Buscarlo es lo peor y aferrarse a una boya de hierro…es genial para hundirse. Si la gente tiene tiempo para regalarle al otro….para seguir jugando: genial! Yo no invierto tiempo porque la diferencia entre Carpe diem y Fugit tempus es abismal.

d) AMISTADES PELIGROSAS! Divagues de la vida hacen que uno se siente a pensar de repente si quiere seguir gastando tiempo. Yo la verdad, no lo deseo. Ergo…no estoy! NO TELEPHONE FOR ONE. Dicen que la soledad es mala consejera, en veinte días se cumple un año de mi separación y durante este año genial no solo bajé de peso sino encima conocí a todos los tipos que puedan hacer trastabillar a una…lo genial simplemente es que tienen el mismo discursete...SCARAMANZIA PARA VARIOSSSS

e) No a los animales.

Lady Gaga - Bad Romance y vestido blanco (parte)





VESTIDO BLANCO:

La parte del vestido blanca, hace que tenga buenos deseos y sentimientos. Ergo vamos a sacarlos a la luz…somos realmente felices de las siguientes situaciones que nos encontramos bajo el arbolito:

a) lindos regalitos para el nuevo hogar
b) lindas personitas que nos pasan a buscar en autito
c) lindos llamaditos de gente bella que realmente nos refresca la cabeza…
d) linda gente a la que uno extraña con alegría y brinda por ella
e) linda gente que ha encontrado el amor y por lo tanto no va a seguir con la pose de minita con el famoso “moriré solo/a”
f) linda noche…porque digamos que la Navidad tiende a que nos salgan los buenos sentimientos desde el fondo de nuestro corazón, a no ser que seamos EL GRINCH

Lindos momentos en Carhué. Lindos invitados e invitadas. Y más lindo es pensar que (en un meeees) esta srta se mudará a ese lugar. Ok ok…no tendré la cama más bella del mundo, pero mi futón naranja es diez mil veces tan bello como si…porque en el fondo es mío, y será el primer elemento de esa tan esperada y esperanzadora mudanza.
Lindo pensar en las vacas…cambiar Chile por Uruguay es una buena opción. Por cuestiones monetarias pero fundamentalmente porque no quiero cruzar la cordillera cuando puedo cruzar el charco más cómodamente, aparte sé nadar….todos mis deseos son buenos y me pongo contenta de lo lindo que es estar en paz conmigo misma…

Entonces jugamos al ¿color blanco?

Mahatma Dandys - Las cosas son asi ( Las Cosas Son Asi ).wmv




Uno podría justificarse bajo las siguientes frases:

a) EMOCIÓN VIOLENTA
b) IRRACIONALIDAD PURA
c) DEMENCIA TEMPORAL

Sea cual fuere el justificativo elegido, sepa amable señora (o señor) que la verdad de la milanesa es la siguiente:

“LAS FIESTAS NOS PONEN BASTANTE RIDÍCULOS”.

El temita de Papá Noel y la barba con el gorrito no da, salvo que seas adolescente y pidas que me ponga el gorrito para hacer alguna chanchada en la terraza. Fuera de eso, la Navidad no tiene un sentido más que hacerse regalitos. Salvo para Bea que sí tiene motivos porque a la molesta se le ocurre nacer el día de Navidad, por lo que uno puede deducir que la pobre madre andaba con el vittel toné y el Mantecol, cuando a esta se le ocurre nacer…cosas que pasan. Pero fuera de este caso (particular) uno festeja por el alrededor de uno, uno festeja con su familia (o lo que resta de ella) y uno aprovecha y piensa y siente y sufre y de repente se pone de capa caída porque piensa en los que no están, pero de repente se levanta al ver que justamente, existe algo por qué festejar, que son los nenes.

La verdad de la milanesa es que Papá NoEL no existe. Son los padres. O tíos. O “equis” que nos gusta hacer obsequios. ¿La causa? Porque quienes regalan solo para el cumpleaños o solo en Navidad son las mismas personas que necesitan escribir en hojas que tengan los renglones marcados o que tengan, justamente, que cortarse el pelo porque el flequillo les molesta. La gente que vive de la estructura de afuera, y no de la de adentro.

La verdad es que disfruté mi Navidad. Vi gente linda, y digamos que yo estaba vestida de doble color: BLANCO Y NEGRO. Y para cualquiera que me conozca mínimamente la dualidad es lo mío…Arlequín, gran payaso de la commedia dell’arte es justamente el gran exempla…y la verdad es que como Arlequín me pinté la sonrisa y decidí salir a fesetejar la Noche Buena desde la mañana…porque decidí meterme en un caldo paletero y reírme con toda la boca abierta de la realidad confusa y me volví mala. Porque ora sea el color blanco: me trae paz, armonía y felicidad….pero la mezcla blanco negro trae quilombo.

EMOCIÓN VIOLENTA: dícese del momento en que uno agarra el teléfono para revolearlo contra una pared al grito de “ME DESCONECTO DEL MUNDO” Y así tan simple, termina una saltándole encima para escuchar como queda hecho mierda. Claro que el detalle era justamente que se “perdieran” algunos contactos…Se perdió mucho más en la guerra del Paraguay por lo tanto no hay mucho qué decir…salvo gritarle a uno en la cara (porque siento que el tiempo es como el calendario maya y gira en círculos y de repente no se entiende qué le pasa a la gente en playeras estacionados en Pola) porque eso ya lo he vivido de pequeña... y se repiten las frases y la nadidad misma….

IRRACIONALIDAD PURA: sube al auto…se va a la mierda. Al grito de “Celebraaation” va cantando como locaaaaa vestida cual Gloria Trevi y se da cuenta de que sí sí, se desconectó de todo…ergo no a la rotura de pelotas.com. Ella ahora deja la piel de Reptilia que tuvo para pasar a tener una piel liKántropa. Y ya no es perro sino Lobo…entonces a jugar el mismo juego, con las mismas Kartas y con la misma mordida K-nina…¿El perro se hizo lobo? Entonces la mordida será más fuerte, al igual que el aullido de ira obligándolo a que se tome-el-palo-o-viene-acusación-. Y la verdad es que el tiempo pasa y la navidad y el gorrito va a ser revoleado….Y TODO ES CARHUÉ, LA GENTE LA FELICIDAD DE SU CASA QUE EN POCO SERÁ TODA, TODITA SUYA CON TODOS LOS CHICHES (CHICHE!) QUE ELLA QUIERE…PERO PARA ESO, MI QUERIDITA HAY QUE MUDAR LA PIEL…

DEMENCIA TEMPORAL: dícese que dura poco. Dícese que vaya uno a saber cuánto puede durar..pero se pone a pensar que en definitiva “vivir sólo cuesta vida” y termina haciendo la invitación para el parque Avellaneda. Y termina en el parque viendo una banda (¿extraña?) no no no…extraña era la situación. Pero lo que en definitiva fue genial fue pensar en la animalidad de volverse LUPA-KAR. ¿Me pregunto si vale la pena una nueva MasKARada antes del nuevo golpe? Se aleja…se aleja de quien no hace bien, se aleja de quien esconde enojos, se aleja de todo aquello que haga mal..y se acerca a lo que ya no es outlet…entiende mirando a los ojos que la salida es justamente eso que nos diferencia: LA K-PACIDAD DE MUTAR….entonces nos preguntamos si mutar es necesario o se muta porque no queda otra o porque uno “podría llegar a…” y la verdad es que de mutaciones…lo divertido es el proceso!

domingo, 26 de diciembre de 2010

LA FELICIDAD....




DICEN QUE LA FELICIDAD, NO SE TOCA…LA FELICIDAD NUNCA ES LA FOTO COMPLETA. LA FELICIDAD NO ES UNA MULETA. LA FELICIDAD NO ES UN HOMBRE QUE CONOCE A TU FAMILIA EN NAVIDAD Y TE LLEVA A ABRIR LOS REGALITOS DE SU HIJA. LA FELICIDAD NO ES UN HOMBRE DESESPERADO POR COMPROMETERSE PORQUE SIENTE PÁNICO DE ESTAR SOLO. SIEMPRE QUISE TENER ALGO DIFERENTE….QUISE LA SOLEDAD DE LA FAMILIA PROPIA Y LA CASITA SIN PERROS.

OK OK…SI EL PERRO ES ESE QUE SE PARECE A NADAL…TRÁNSITO DE SAN JOSÉ…

(NO TE VAYAS....)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

04 Un Amor - Nonpalidece



Y LO PEOR ES QUE
ME MATA QUE ESTÉS ACÁ...

GRRRRRRR
HE CRUZADO OCÉANOS DEL TIEMPO PARA ENCONTRARTE
(Y YO HE CRUZADO OCÉANOS DE TIEMPO Y PERSONAS
SÓLO PARA ACORDARME DE CUÁNTO ME COSTÓ OLVIDARTE)
NO NECESITO UN AMOR,
HOY, AHORA, (INCREÍBLEMENTE)
ME DOY CUENTA DE QUE TE EXTRAÑO A VOS!

(MALDITO OCÉANO Y MALDITO PASADO
QUE ARREMETE CONTRA UNO)

(MALDITA LA HORA)

(MALDITO EL MOMENTO)

(MALDICIÓN VA A SER UN DÍA HERMOSO)

(MALDITOS LOS RULOS DE "ELLA")

(MALDITA LA HORA Y MALDITA LA SONRISA)

DETESTO QUE UNA BOCA DE PATO ME SAQUE UN BESO!

TAL (FRAGMENTOS BARTHIANOS COMO PARA VARIAR UN POCO, EL CALOR ESTÁ PEGANDOOOOOOOO!!!)






O bien: tal, ¿no es el amigo? ¿Aquel que puede alejarse un momento sin que su imagen se abisme? “Éramos amigos y nos hemos convertido en extraños uno del otro. Pero es bueno que así sea, y no buscamos disimulárnoslo ni oscurecerlo como si tuviésemos que tener vergüenza de ello. Como dos navíos que prosiguen cada uno su camino tras sus propias metas: así sin duda podemos cruzarnos y celebrar fiestas entre nosotros como ya lo hemos hecho- y entonces los nuevos navíos reposaban lado al lado en el mismo puerto, bajo el sol, tan calmos que se hubiera dicho que estuviesen en su destino y no hubiesen tenido sino el mismo rumbo. Pero enseguida el llamado irresistible de nuestra misión nos impulsaba de nuevo lejos uno del otro, cada uno sobre mares hacia parajes, bajo soles diferentes –tal vez para no vernos ya nunca, o tal vez para volver a vernos una vez más, pero sin reconocernos ya: ¡mares y soles diferentes han debido cambiarnos!

“¡Adorable!”



IPSEEEEE!!!!

Encuentro en mi vida millones de cuerpos; de esos millones puedo desear centenares; pero de esos centenares, no amo sino uno. El otro del que estoy enamorado me designa la especificidad de mi deseo.

Esta elección, tan rigurosa que no retiene más que lo Único, constituye, digamos, la diferencia entre la transferencia analítica y la transferencia amorosa; una es universal, la otra específica. Han sido necesarias muchas casualidades, muchas coincidencias sorprendentes (y tal vez muchas búsquedas), para que encuentre la Imagen que, entre mil, conviene a mi deseo. Hay allí un gran enigma del que jamás sabré la clave: ¿por qué deseo a Tal? ¿Por qué lo deseo perdurablemente, lánguidamente) ¿Es todo él lo que deseo (una silueta, una forma, un aire)? ¿O no es sólo más que una parte de su cuerpo? Y, en ese caso, ¿qué es lo que, en ese cuerpo amado, tiene vocación de fetiche para mí? ¿Qué porción, tal vez increíblemente tenue, qué accidente? ¿El corte de una uña, un diente un poco rajado, un mechón, una manera de mover los dedos al hablar, al fumar? De todos esos pliegues del cuerpo tengo ganas de decir que son adorables. Adorable quiere decir: éste es mi deseo, en tanto que es único: “¡Es eso! ¡Es exactamente eso (lo que yo amo)!” Sin embargo, cuanto más experimento la especificidad de mi deseo menos la puedo nombrar; a la precisión del enfoque corresponde un temblor del nombre; la propiedad del deseo no puede producir sino una impropiedad del enunciado. De este fracaso del lenguaje no queda más que un rastro: la palabra “adorable” (la correcta traducción de “adorable” sería ipse latino: es él, es precisamente él en persona).

DESVERDADES

...un padre con un hijo pequeño: "yo no creo en la Navidad, yo sólo pretendo hacerle creer esto a mi hijo". Y si se le pregunta al hijo, éste dirá que procura creer para no defraudar a su padre. En realidad, nadie cree realmente, pero la creencia funciona. Pienso que la gente hoy cree en la virtual verdad de otro. (Slavoj Zizek)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Noviembre amargo



-Il pleut sur la ville comme il pleut dans mon coeur.
Verlaine


Ya no queda Noviembre apenas;
¡y lo que queda!: ramas secas,
que aquí no cae ni nieve que cubra
los esqueletos de los árboles.

Sólo permanece una luz muerta,
como muere el otoño en sus últimas lunas
y ya ni conserva
la dignidad del suelo cubierto con un manto de hojas.

Lo sé: prometí no preguntarlo. Pero
dime qué buscaba en este falso farol
que no alumbra más que la tierra mojada.
Responde y dime de qué me sirve decir
que ya no queda apenas Noviembre.

DESPEDIDA



INEVITABLE...
Y SIN EMBARGO, SIGUE SIENDO SÓLO UN PEQUEÑITO PEDACITO DE LA DESPEDIDA Y DE LAS MELANCOLÍAS...
Y REGISTRAMOS QUE EL DOLOR INVADE...Y NOS SENTIMOS PERDIDAS (NOS MIRAMOS AL ESPEJO, Y NOS VEMOS LAS LÁGRIMAS Y SUS SECUELAS)...
LA PRECUELA FUE EL DESAHOGO...Y LUEGO VINIERON LAS CATARATAS
EMPAÑADOS LOS OJOS, VIMOS COMO SE IBA APAGANDO LA CHISPA
DEL HOMBRE...
"¿QUÉ ES UN HOMBRE?" DIJO SU AMIGA
ELLA NO RESPONDIÓ
SÓLO RECORDÓ QUE UN HOMBRE ES QUIEN
SOSTIENE UNA TERRIBLE COLUMNA
TAN FUERTE COMO LAS COLUMNAS DE HÉRCULES...

Y PUEDES SOÑAR...
(5 A.M.) VOLVER A USAR SU AUTO
VOLVER A MANEJAR EN SUBIDA...
(¿SU VIDA?)
ÉL YA NO VIVE...
Y YO VIVO PARA QUE LA MEMORIA NO ME FALLE CON SU INEXACTITUD...
YO LO ESCRIBO PARA QUE NO SE ME BORRE
LO LEO PARA VER QUE SIGUE AHÍ...
EL AGUJEROTE PARA DARME CUENTA DE QUE ME DEJÓ
COMO EL INDIO (SOLARI)
Y DE REPENTE VOLVER AL PARQUE ROCA
DONDE FUI CON ÉL...Y FESTEJAMOS QUE YO TENÍA REGISTRO
UN REGISTRO DE CONDUCIR...
Y LA MIMÍ TAMBIÉN ESTABA
AHORA ESTÁN DEL OTRO LADO,
EN LA OTRA ORILLA
Y LOS EXTRAÑO TANTO TANTO, QUE LOS QUIERO VER...
LO BUSCO EN OBJETOS, YA NO EN SUJETOS
SUJETO TÁCITO, LE DECÍA YO...
AHORA ES DESCINENCIAL...

estrellas *********

ALTERNATONTAMENTE SE SONRÍE DE ESCRIBIR CON TANTAS PERO TANTAS VELARES. SE RÍE DEL SONIDO SORDO Y PLOSIVO DE LA “K” QUE LA DISTINGUE DE LAS CARINAS, DE LAS CAROLINAS Y DE LAS CATALINAS, QUE SON CATERINAS Y EN EL FONDO LAS AGARRA UN VENDAVAL Y LAS HACE UN HURACÁN DE KATRINAS, DE CHANES Y DE TANGOS FEROCES DE PURO KALIBRE GRUESO. COMO EN EL BARRIO. Y EL JOKER LE DICE…”DEJÁ DE ESCRIBIR CON LA K QUE NO SOS EL OMBLIGO DEL MUNDO….”. NOP, YA LO SÉ…SOY MI PROPIO OJO. SOY MI PROPIO OMBLIGO. SOY PURO EGO. SOY MEGAOMPHALOS.COM. SOY IMAGINARIAMENTE UNA K-TÁSTROFE EN LA VIDA DE CUALQUIERA, PERO TAMBIÉN PUEDO PRODUCIR EL MEJOR K-TASTERISMO, QUE ES VOLVER A UN HÉROE UNA ESTRELLA…Y LLUVIA DE ESTRELLAS...

NUEVE MESES




“Abrí la bolsita, y saqué regalito, y era nomás un lindo gatito”

Palabras de Sylvia. Cómo expresarle en pocas palabras la sensación de ahogo ante la imagen que se me representaba de ella misma con el gatito-paquetito lleno de placenta en su manita. No había Lisoform para arrojar. Era toda ella en la cocina, mostrándome las ratitas (que eran gatitos) y las lolas hinchadas de su gata recién parturienta…

“Es la autorreferencialidad, en vez de autobiografía. Tenía que cambiar cada vez que encontrara esa palabra por otra”

Palabras de la profe. Blanes. Cómo expresarle que me llenaba de emoción verla con esa adrenalina ante un trabajo. Algo que se cierra y tiene sueños raros de caídas de muelas y dolores en la boca…duelos que se pasan. Ser docente, no serlo. Recibir(se) o ser recibido en un lugar. Un lugar donde uno quiere estar para ser, o quizás no sea más que uno recibe algo para poder dar…(la hora no ayuda). Cerrar el ciclo de estudiante con Maristany y habernos olvidado de cursar juntas. Hecho increíble pero cierto. Y sin embargo, tan natural que tomáramos cerveza porque hacía calor, y ferné porque hacía calor y todo por el calor….

“Cuestión hormonal”, -dijo- y luego se acaloró con el mate. Era raro pero notaba que un ciclo natural se estaba produciendo y era coherente con su estado de ánimo. “SPM”, le dijo la otra, mientras ella le mostraba el maldito libro de Molloy a la correferencial Sylvia y le leía un fragmento, todo porque a la otra pérfida le haya colocado la semillita (¿semillita?) de curiosidad (¿curiosidad mató al gato?) para que la fémina fuera a buscar en su biblioteca.

Ir en el colectivo por la mañana, a moco tendido por los duelos. “You´ll never get the whole picture”, ella entendió. Claro, nadie tiene la foto completa. De hecho, todos nos vamos conformando con pedacitos de fotos, de imágenes y vamos construyendo (reconstruyendo) una identidad. Propia, ajena, apropiada…whatever, pero identidad al fin. De esas sutilezas a ella le agarró un poco de vértigo en el colectivo. Claramente era lo estomacal (no le sentó nada bien el pedo con ferné) pero el punto era clave, crucial…reconstruir quién era. AUTORREFERENCIALIDAD en vez de AUTOBIOGRAFÍA, dijo su par Lau.

Hablar de la vida, ponerla en términos ficcionales y luego hacer como si acá no pasara nada. Hacer de la historia un texto. Hacer un relato que se encone con la historia oficial. Hacer un personaje que se pelee de verdad con la autora. Hacer un ¿ego? ¿una más? ¿uno más? ¿cuáantaaaas más? Ok ok…alter…alter…alternatonta….dejá de pensar en voz alta…

Siempre me da vergüenza pensar en que termino redescubriendo a Morelli en citas tales como que “que la ficción sea justamente eso, la nada misma”. Deja vu…Laura diciendo: “es un relato donde no pasa nada…así como las películas europeas (de las cuales no tengo ni idea, porque en Mataderos City, cero film noir) que a mí tanto me gustan. Y se ve que la pavota andaba de capa caída, y un poco doliente. Porque el anillo le cupo al dedo (cupo!!!!) y cual estatua de Venus (o en la posmodernidad “el cadáver de la novia” -que es igual- y terminamos cerrando círculos).

Pasaron nueve meses de mi última entrega de una monografía. Digamos trabajo monográfico. En nueve meses de gestación…(seguimos con el ejemplo de los gatitos, la bolsita se abrió y salieron airosos: deseos, anhelos y esperanzas) . Había unos cuantos gatitos dando vueltas también. Había un Kratos y también salió una Kasa. Del Kascajo del auto, malas noticias: habría que venderlo. Pero existía la posibilidad de que en poco tiempo se terminara con la cerámiKA y de esta manera se volvería todo más simple (¿más simple que qué?, que abrazarse a esa nena y terminar viendo un domingo metida en la cama “Hormiguitas”). Se gestó (o es un buen gesto) una Karina sensible que de repente se encuentra haciendo duelos. Será el arbolito de Navidad. Será que de repente es ocho de diciembre y justamente es aniversario (mesiversario de la ausencia). Será que no hay drogas duras, de tipos blandos y será que no para de llorar. “Cuestión de hormonas” se repite a la par que escribe que todo es una construcción, hasta su modo de doler(se) de quien pueda rendir mal, y que de repente sea su culpa y que para qué (¿para quién?) hace todo lo que hace…

Para ella. En el fondo…siempre fue ella. Fue para ella misma. Ipse ipsa ipsum. Ella en pinta la que fabricó imagos (¿o fantasmas afanados?) para que de repente cobraran vida en la escena teatral en la que ella actuaba para darles algo…lo que ella ofrecía. Su sacrificio. La docente. En realidad era la “dicente”…porque algo quería decir…quería decir que se ponía excusas, pero era ella misma la que hacía todo lo que hacía porque no era feliz con lo que tenía. Y siempre anhelaría más. Siempre habría algo más para querer y para desear y para necesitar. “ser recibida…es ser recibida por gente que te quiera” –se dijo para sus adentros-. “Hay gente que te quiere, ahora que te quieran bien o mal es harina de otro costal” –dijo ella mate en mano (mano placenteada!!!!!)- y afirmaba que querer es otra cosa. Querer de verdad es poseer. Yo no quiero. No me gusta ese verbo. Realmente si lo uso…es porque directamente paso al TENGO. Y me da escozor pensar en las cosas (personas) que no tengo. Porque si cosifico es justamente por la ausencia…y rarifico mi lenguaje y no soy clara. Y encima me pongo reiterativa.

“Decile a tu papá, se va a poner re contento, de hecho vas a ver que hasta falta al trabajo” le dijo ella. Le dijo lo que le hubiera gustado que le dijeran. Solo que esa vez, fue sola. Era cinco de marzo. Y fue sola a dar ese trabajo. Hizo tiempo y fue a la Librería Mármol y se compró un ejemplar de “Alicia, en el país de las maravillas” con el prólogo borgeano para cumplir el deseo. El deseo de atravesar el espejo con el puño. Vestida de verde (ahora viste rojo). El deseo de dar vuelta un orden. Deseo el título. Tengo el título. Deseo que Morano me diga colega. Morano me dijo colega. Deseo más dinero. Consigo más trabajo. Rey Midas….no sigas deseando…que como dijo Atilito en la mesa de examen…”hay que tener cuidado con los deseos, no sea cosa que pase como al rey y el toque dorado porque no iba a poder comer más…ya que todo era de oro”

Paf se acabaron las luces….demasiada bohemia para una noche…

lunes, 13 de diciembre de 2010

juana molina- se hacen amigos



GRACIASSSSS DANY!!!

SÍ SÍ....ELLA ME LO DIO!!! CUANDO SEA REEEEEY........





Los egresados fuimos por la izquierda….
La vida no era justa, realmente (nunca serán algunos reyes…), entonces ella me hizo un bello vestido de REINA DE CORAZONES
Pero El Corazón estaba vacío…por más que el Perro estuviera presente…y el corazón quiso llorar en más de una oportunidad….
Entrar por la izquierda, y ver que de repente estás en un lugar diferente…”Hacen entrada, los egresados y los profesionales del saber”, (¿no será demasiado?) y lo fue…
Y estirando el cogote la veo a ella, a M.M. (la que me dijo KAscote, la que me dijo que nunca sería profesora, la que nunca pero nunca iba a aprobarme) ella, en primera fila….toda divina…toda genia total y toda con ese saber que la hizo tan pero tan inalcanzable. Fue una Gramática que se hizo Dramática hasta que en uno de esos momentos importantes, la vi como realmente era: una persona que era exigente, pero con fallas. MABEL era humana, o sea M.M. era humana y por lo tanto no era quien realmente debía aprobarme…Ni tampoco la MM que se encontraba en el lugar de “invitados”, ni siquiera “el ausente” me tenían que aprobar algo…porque si de algo estaba segura era de que yo fui la que estudié, nadie lo hizo por mí, los logros eran míos y si me demoré más de lo que pensaba era por mi propia iniquidad e indiferencia. Ya ella no era Polifemo, que me obligaba a convertirme en NADIE para jugarle una treta…ya éramos iguales y distintas. Ella fue mi Mentor(a), diosa Ateneica, que transformándose en distintos personajes, en distintos suplentes me hicieron aprender a que en definitiva lo único que vale en esta vida es el cerebro. Porque, alguien (no alguien cualquiera, sino Mi Padre) me dijo que no tenía nada para dejarme el día que no estuviese a mi lado, tan sólo podía dejarme educación. Una educación de príncipe, como ocurrió como con los cronopios…

Pero entonces, me nombraron…y ella subió para decirme “Ves que sobreviví para darte el título”, y yo me quedé muda, muda como esas personas que en definitiva no tienen palabras…porque existen instantes en la vida donde no hay palabras para expresar las sensaciones que atravesaron el alma. Nunca tuve un lugar. Digamos que no tengo “Patria”, (tampoco “pater” que vaya orgulloso con una hija que le salió loca por los libros), no tengo un “amor” porque tengo mucho amor por la gente que realmente ha estado conmigo durante este tiempo, y siento que por vez primera, tengo un corazón vacío…de tanto dar. Tengo un aro en un ombligo, para ponerme en mi propio centro “ser omphalica”, que también sirve para ser fálica. Y todo eso, frente a ella que había sobrevivido, para colocarme una medalla, para hacerme agachar mi cabeza, y para sentirme una Reina de verdad…
Sólo pude tomarle la mano. Sólo pude mirarla a los ojos con lágrimas (lágrimas que tuve durante todo el día, y durante toda la noche…lágrimas por los que están, los que no, los que estuvieron, los que estarán…). Vi a las aparatas de mis tías con las fotis. Ví al Perro tentado de la risa…y vi que de repente…ella no me dijo colega….grrrrrr

Siguió su camino, y dio la voltereta correspondiente. Y junto a Saidman, veía al pequeño también Moranista (Asociación de Moranistas que tenemos problemas estructurales) que también él la había elegido. Y de repente ES EL MOMENTO DEL JURAMENTO. Jurar es una acto de habla, aquel que promete, aquel que jura, aquel que bautiza es quien hace un acto a partir de la palabra. Cuando alguien dice “Yo prometo” no se trata más que de un momento sagrado en el que la palabra guarda un sentido real, verdadero: ya no hay significado ni significante.

Entonces juramos pór el honor…juramos por hacer bien el laburo.. e hicimos de la palabra un acto (cosa inversosímil para estos momentos de nuestra existencia….) y de repente fue un momento solemne….donde no pude parar de llorar. Chiche no estaba para verme así, Chiche no estaba para ser feliz, y tomé mi medalla y lloré…y luego bajé del escenario. Demostré que era una TORRISI de ley (paterna), y demostré que de todas las presentes, aquel que fue al Colegio San Carlos, aquel que me dijo que su hija era loca, no estaba a mi lado con la flor, mi madre sostenía el clavel y de repente…el ciclo se cerraba allí. Los egresados salimos, festejamos y en eso vino un abrazo que me toma de la cintura, y era ella. Ella con sonrisa…ella diciendo que “de todas las palabras que le han dicho, las mías la hicieron conmover”, agregó que estaba orgullosa de mí y que todo lo que cuesta es para lograr más satisfacción, no por uno mismo, sino por aquellos que creen en uno. Y con la sonrisa torcida, mirando como oliendo feo perfume barato, dijo: “TE FELICITO COLEGA”, Y sólo pude mirarla a los ojos y entender que no es que ella era la jodida, sino que yo fui tan psicópata que me emperré en que ella me reconociera como su par, como su alumna pero como por todas las cosas: como alguien que persevera. Y allí, cuando dijo colega…y Leo se abraza a mi vieja que no paraba de llorar…le dije: “Mamá, te presento a MM”…y vi el espejo de la exigencia, el espejo de quienes nunca creyeron en que podría lograr algo…y de quienes ya dejaba atrás.

Salí del recinto, y alguien preguntó: “¿no te sacás una Foto con el profesorado de fondo?”, y mi respuesta, contundente es: YO YA NO MIRO MÁS HACIA ATRÁS, YO TENGO ALGO QUE ME DIFERENCIA, QUE ME NIVELA Y QUE ME HACE NO JUGAR MÁS EN EL OUTLET…Digna hija de mi padre, digna Torrisi que se rompió el orto…digna mina que de repente se separó de quienes no le convenían porque en vez de sumar restaron…digna mina que seré la gurca que me dejo convencer por juegos, pero antes hice la estrategia…digna persona que de repente cree que la verdadera fidelidad es con uno mismo, todas esas facetas de Karina, dijeron “NO miro más hacia atrás”. Y les brindo agradecimiento con el cerebro, no con el corazón que es quien no hace sinapsis:

a. a ese que me dijo que venía como suplente, y que me hizo llorar tanto pero tanto, y me di cuenta de que la verdadera amistad incluye saber cuánto el otro te necesita, gracias Perro…

b. a ese que temblaba sus manos por no tener la fuerza para recibir el reloj al mejor promedio, que en definitiva era ese premio, que un digno moranista merecía

c. a la Bella Silvina Saidman…con sus rulos rubios, que no paramos de tentarnos en toda la gala…

d. a Picon que me llamó para decirme…”NEEENAAAAAAAAA!!! TENÉS EL TÍTULO Y MABEL VA A TENER QUE HACER PILATES”

e. A mi soldado de Perón, que con cuatro amigas ese mismo día me llama, enojada por no poder haber venido, porque al pedo invité a gente que tenía compromisos, que me dice…”Basta de farsas: semana en Mendoza, montañita y semana en la costa Valparaiso, y que todos se vayan a la mierda!!!”

f. A mi amiga, colega y competidora: Mariela. Quien me sacó fuerzas de donde no había para crecer en cuanto a lo académico y en cuanto a lo personal. Igual…SÍ A LA DESPEDIDA COCODRILESCA

g. A los extras que aparecieron para desaparecer y demostrar que siempre es bueno que entre la GaTa como suplente…

h. A los que leen y piensan que esto es KA-tártico y se cierran en su ombligo juntando pelusa de outlet.

i. A los que me demuestran incondicionalidad

j. A los que me muestran exigencias…

GRACIAS A TODOS, YA NO SOY LA ESTANCADITA KARINA…AHORA SOY LA FUTURA LIC. BESUGOS, SIEMPRE MEZCLANDO BIBLIA Y CALEFÓN, Y JURO EN ESTE MOMENTO NO REGRESAR A COMPRAR ROPA EN OUTLET, SIEMPRE VIENE FALLADITA…

GRACIAS TEXIRA….ORGULLO MÍO, TENERTE DE AMIGA

domingo, 12 de diciembre de 2010

CUESTIONES DE RECIBIMIENTOS:






Nadie duda de que es un simple papelito. Ella siempre supo lo que era y lo que pensaba. Ella siempre fue consciente de lo que había laburado para que ALGO certificara que ella ERA. Era como si la no existencia fuera parte de sí misma. En la familia TORRISI-FERNÁNDEZ-PÍCCOLO la existencia la da justamente el “tener” antes que el ser. Mi prima Yamila tiene belleza y la delgadez perfecta, tiene una bella hija con los ojos más grandes del mundo y tiene un marido que fue su gran amor. Baby, mi prima pelirroja, quién tiene la altura de aquellas que llegan angelicalmente al cielo, Bárbara (la que habla otro idioma) tiene el pelo rojo como el fuego y tiene a los niños más tiernos (digamos, Uriel es bastante Kaprichoso, y no así Adriel quien fue feliz mientras lo veía bailar murga…)
TENER Y NO TENER ESA ES LA CUESTIÓN. Dando un giro Lingüísitico a las palabras de Shakespeare. Y las cosas se convirteron en NO TENER. Siempre fue la KAR-encia de espíritu y de desenvoltura. Siempre fue el miedo. Y fue el día sábado. Y un día llegó el sábado. Y en un acto de pura escolaridad y academicismo, alguien me dice: “Los egresados van por aquel lado”, “Invitados por allí”. Mi invitado necesario que iba a darme una rosa blanca, no estaba presente porque decidió dejar este mundo. No creo en símbolos, pero sí creo en que hubiese deseado de mil amores que él me diera el título. Dos días antes del cumpleaños de ZOE, sentado frente a mí, tres días antes de morir me dijo: “Nunca te voy a entregar en un altar, ya me ves: no me dan las piernas; ni siquiera sé si voy a poder subir al estrado para darte la rosa y ser quien vos querés, el que acompañe a “esa” que te va a dar el título. Dicen que el imaginario es tan poderoso en la vida, que siempre soñé con que mi hijo imaginario y futuro se llamaría Ulises o Circe si es niña… el imaginario es tan poderoso que me vi durante años caminando al lado de mi padre yendo a encontrarme con un esposo imaginario, pero sólo porque en el fondo siempre fui una Susanita. Quizás porque era la minita que tenía dentro… En mi imaginario, la entrega de diplomas era una escena de anagnórisis, el momento en que el héroe se da cuenta de su amarrita y allí es un poco tarde, pero modifica su devenir. Y era en ese momento, ante el reconocimiento del HOMBRE y de la mujer que siempre me desaprobó donde YO COBRARÍA EXISTENCIA de profesional, de mujer, de KARINA. De un ser que ahora estaba legitimado por un papel…ya no habría papeles truchos que dijeran que soy “hija de”, “ni tarjetas que digan que pago tanto”….era el PAPEL (que no se tomaba en un baño) sino era el papelito que certificaba que iba a realizar una tarea con convicción, con criterio y principalmente con coherencia. Vinieron mis tías, hermanas de mi padre, y mi madre. Sentí no tener la rosa, para qué negarlo, hubo un momento donde se me llenaron los ojos de lágrimas y me encontré con quien hizo que el corazón me latiera fuerte de verdad. Al grito de “Gato viejo, de qué te van a dar título a vo’….de ESPERANTO” me doy vuelta y me alza a upa….y lloro porque no puedo creer que él haya venido y me diga “Vine como suplente, porque sabía que podría hacer falta”…y saca un clavel feo. Bastante feo, en realidad…que está metido dentro del “Facundo: Civilización y Barbarie” que es lo que siempre fui. Y él me da ese clavel….y me recuerda todo ese pasado de juntada y de amistad sincera….de esas que no esperan el tiempo, nada a cambio. Noches tomando birras y noches de lágrimas donde llamo para ir a refugiarme. Y, sin embargo, él aparece para recordarme que existe la gente buena…la gente con cariño sincero…la gente que vale la pena y la gente que realmente está al lado de uno. Lo veo abrazar con sinceridad a mi vieja…y no es un abrazo falso por un paquete de chocolates. Es un abrazo y le agarra la mano. Y los egresados por otra fila. Y los egresados entramos por otra fila….y el momento había llegado…

sábado, 11 de diciembre de 2010

A QUIEN ME LEE TANTO...DEFINICÌÓN DE COPROFAGIA





Se entiende por coprofagia a la ingestión de heces, del griego, copros (heces) y phagein (comer). En la naturaleza existen especies animales que practican este acto, otras especies normalmente no lo hacen, excepto bajo condiciones inusuales. Solo en ocasiones bastante raras es practicada por humanos, justificada como un tipo de perversión sexual que consiste en ingerir heces.

Un animal coprófago es aquél que se alimenta exclusiva o mayoritariamente de excrementos de otros animales y normalmente no puede subsistir utilizando otra fuente de alimento. Es un régimen alimentario casi exclusivo de los insectos, en especial de larvas de dípteros y de coleópteros escarabeoideos. Muchos animales consumen excrementos (elefantes, primates, roedores), pero dado que lo hacen de manera esporádica no pueden considerarse coprófagos. Tampoco son coprófagos los insectos que viven y se desarrollan en los excrementos depredando especies coprófagas; se trata de especies coprobias ("que viven en los excrementos").



SI ALGUIEN SE COME LAS ESES...
SE PODRÍA DAR EL SIGNIFICADO (LACANIANO) "TE COMÉS LAS HECES"....PERO LA WIKIPEDIA NOS DA MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL TEMA:



La coprofagia en perros es un comportamiento observado en ocasiones. Hofmeister, Cumming y Dhein (2001) escribieron que este comportamiento en animales no está bien investigado, y prepararon un estudio preliminar. En dicho estudio, publicado en una revista electrónica, escribieron varias teorías que intentan explicar este comportamiento en animales. De acuerdo con estas hipótesis, que no han sido probadas, los perros tendrían este tipo de comportamiento debido a los siguientes motivos:

1) Para obtener atención de sus dueños. (INTERESANTE HIPÓTESIS, O SEA QUE ACCIONAN PORQUE LOS DUEÑOS O LOS AMOS NO LES DAN BOLA...POBRE PERRO COME CACA!)

2) Por ansiedad o estrés. (QUIZÁS LA FALTA DE COMIDA BALANCEADA, O LA INGESTIÓN DE TANTA GRASA HACE QUE SE PONGAN ANSIOSOS Y COMPULSIVOS Y ENCIMA TENGAN EL TUPÉ DE ESTRESARSE)

3) Por aburrimiento. (ME PARECE LA MÁS COHERENTE EN UN CAN, YA QUE AL NO TENER OTRO MOTIVO, ME PARECE EL MÁS JUSTIFICADO!!!)

4) Por intentar mantenerse limpios en condiciones insalubres. (O SEA, QUE VIVEN EN SU PROPIA MUGRE Y ENCIMA SE COMEN LA MUGRE QUE SACAN DE SUS CUERPOS...AJÁ, ENTIENDO...O SEA...SE AUTOCOMEN SU SÍMBOLO DE SUCIEDAD)

5) Cuando los perros observan a sus amos recogerlas, por lo que imitan su comportamiento. Esta teoría es improbable debido a que este comportamiento también se ha observado en perros cuyos dueños jamás recogen las heces. (MMMMMM ME PREOCUPA QUE NO VEAN JUSTAMENTE A LOS AMOS RECOGIENDO HECES..., Y ESO QUE SE PIENSA QUE LOS PERROS SON INTELIGENTES)

6) A causa de que los cachorros lo exploran todo y descubren que las heces son ingeribles y, quizá, sabrosas, especialmente si tienen una dieta rica en grasas.
Porque los perros son por naturaleza carroñeros, por lo que es un comportamiento habitual. (Y SÍ, CLARAMENTE, EL PERRO ES ATACANTE DEL DESIERTO, POR LO TANTO CARROÑERO???? CLARAMENTE COMPRENDIDO!!!)

7) Para tapar el olor a posibles predadores; esto se ha observado en madres. (NO ASÍ EN PADRES?....TEORÍA QUE SE CAE)

8) Debido a que la textura o la temperatura de las heces frescas son aproximadamente iguales a las de la comida regurgitada, que es como las hembras dan de comer alimento sólido a sus cachorros. (AAAAHHHH....PERO ES HABLAR DE CACHORROS)

9) Debido a que están hambrientos. (AHHHH GLOTONES, PECADO DE LA GULA POR EXCELENCIA...)

10) Por carencia de hierro en su dieta. (DIRECTAMENTE PORQUE SON KAR-ENTES, ENTES QUE SE PRESENTAN EN LOS ALREDEDORES DE K. PARA CADA TANTO ECHAR UN "FIERRO" QUE SE SABE QUE LAS SORDAS INTERDENTALES EN EL PERÌODO ALFONSÍ PIERDEN EL SONIDO PARA CONVERTIRSE EN LA FAMOSA "H" MUDA..) VÉASE NEBRIJA SI HAY DUDAS

11) Otras hipótesis proponen que los carnívoros a veces ingieren heces de sus presas para obtener y exudar sus olores, obteniendo así camuflaje. (LA QUE MÀS CALIBRA A LOS PSICÓPATAS CANES DE COMPETÍN, CAMOUFLAR-SE- PARA CONSEGUIR ALGO DEL OTRO, TIEMPO, DINERO...WHATEEEEVERRRRRRRR)



COMEMIERDA

jueves, 2 de diciembre de 2010

Héroes Del Silencio - La Chispa Adecuada




VERANO Y CHISPAS ADECUADAS...
EN UN SINFÍN DE SÀBANAS Y MATELASSÈ
(NO SÈ DISTINGUIR ENTRE BESOS NI RAÍCES)
VERANO Y AGUA
EN UN JARDÌN DE PLANTAS TUPIDAS QUE SON ESTÙPIDAS
ESTUPIDAMENTE, HABLANDO
ESTÚPIDAMENTE, RIENDO
ESTÚPIDAMENTE, MIRANDO
(NO SÈ DISTINGUIR LO COMPLICADO DE LO SIMPLE)
LO SIMPLE ES DECIR (NO DECIR)
LO SIMPLE ES VIVIR (PERDURA)
LO REALMENTE SIMPLE ES PENSAR QUE NO HAY UNA REALIDAD
SINO QUE HAY TANTAS REALIDADES COMO OJOS QUE LA MIRAN
NO ES EL MEJOR DE LOS ESTADOS
ES EL QUE ME QUEDA EN LA PIEL
ME BROTAN OLORES QUE NO PIDO
ME BROTAN COLORES QUE NO LEO
ME BROTAN ARDORES QUE NO ESCRIBO
ME BROTA PENA QUE NO HALLA PALABRA

EN UNA CARICIA DE HIEL
EN UN SUDOR DE UNA FRENTE
EN UN COLOR DE LA PIEL
EN UN MOVIMIENTO DE ENTENDER
QUE DE A POCO SE EXPANDE EL SER

martes, 30 de noviembre de 2010

No es dios todo lo que reluce - indio solari

Diálogos de ruptura. Julio Cortázar.






Para leer a dos voces,
imposiblemente por supuesto.

—No es tanto que ya no sepamos
—Sí, sobre todo eso, no encontrar
—Pero acaso lo hemos buscado desde el día en que
—Tal vez no, y sin embargo cada mañana que
—Puro engaño, llega el momento en que uno se mira como
—Quién sabe, yo todavía
—No basta con quererlo, si además no hay la prueba de
—Ves, de nada vale esa seguridad que
—Cierto, ahora cada uno exige una evidencia frente a
—Como si besarse fuera firmar un descargo, como si mirarse
—Debajo de la ropa ya no espera esa piel que
—No es lo peor, pienso a veces; hay lo otro, las palabras cuando
—O el silencio, que entonces valía como
—Sabíamos abrir la ventana apenas
—Y esa manera de dar vuelta la almohada buscando
—Como un lenguaje de perfumes húmedos que
—Gritabas y gritabas mientras yo
—Caíamos en una misma enceguecida avalancha hasta
—Yo esperaba escuchar eso que siempre
—Y jugar a dormirse entre nudos de sábanas y a veces
—Si habremos insultado entre caricias el despertador que
—Pero era dulce levantarse y competir por la
—Y el primero, empapado, dueño de la toalla seca
—El café y las tostadas, la lista de compras, y eso
—Todo sigue lo mismo, se diría que
—Exactamente igual, sólo que en vez
—Como querer contar un sueño que después de
—Pasar el lápiz sobre una silueta, repetir de memoria algo tan
—Sabiendo al mismo tiempo cómo
—Oh sí, pero esperando casi un encuentro con
—Un poco más de mermelada y de
—Gracias, no tengo

lunes, 29 de noviembre de 2010

lista de insultos....para finalizar mi noche....agotaditaaaaaaaaaaaaa




Lista de insultos:

• Infeliz (no destellás felicidad!)
• Ridículo (dejá los acting para cuando te llame alguno de Polka)
• Patético (busca relleno para su cumple porque carece de amigos)
• Reaccionario (querés ver la reacción del otro…la verdad, te vimos como un imbécil)
• Idiota: (quien en griego carece de ley, se le aplicaba a mujeres y menores…o sea, te viene al moño)
• Psicópata de copetín: (estás alejado de Bonanza, ergo no hagas la meada de gato, el territorio que marcás es tuyo cuando le das nombre, las ausencias no lo tienen así no jodas en las fiestas de TOMATE)
• Adolescente posmoderno (prendido a una pc, prolongación peneana.com, metete un USB en el orto y que se te amplifique porque sos gay de alma…)
• Genial padre (no haré comentarios)
• Genial amigo (menos porque me descompongo de la risa antes de terminar el paréntesis)
• Dominado por su pene (es lo único vivo que hay en ese ser…porque de cerebrito, un hamster parado haciendo huelga)
• Monumento a la promiscuidad (te creés galán de feria que la ponés en todos lados y no sos capaz de hacerte un análisis…por dios, asquito es poco)
• Monumento a que la vida le arroje trabajo (cual rey Midas, pretende que todo se convierta en oro total, jamás se levantará a ir a algún lugar para generar dinero…eso sí…los boludos incondicionales pagan siempre)
• Infame (tipo hecho de discurso y encima “barato”, carente de reglas retóricas que se piensa que de repente es el ombligo del planeta…y HELLO, el mundo gira por fuera de vos…)
• MAL AMIGO: el que te caga por demás. El garca viejo y banal. El que se encarga de que justamente le saques la confianza en un abrir y cerrar de ojos..el tipo que se encarga de justamente como él dice “crear la necesidad del otro” sin darse cuenta de que el costo es altísimo…porque ahora, querido…hasta enero ni en pedo espero….LIBRA DE CARNE, O CONSEGUÍ UN PRESTAMO
• MAL TIPO: ventajero para cagar gente en cuanta oportunidad haya. Siempre fue eso, el tipo que cagaba más alto que el culo. Hormiga culona habría que decirte… cerapio para cumplir con deudas y pensarse que de repente….cualquiera arroja manteca al techo.
• FALSO: te hacés el que bancás a la gente, y creés que bancar es convidar un porro o ferné cuando uno tiene un problema en serio. Ese sos vos, el que se evade de todos, los adultos no lo hacemos…los adultos los enfrentamos.
• Adolescente perdido: mientras no sepa que lugar ocupa, tan patético es que ni sabe donde está parado, se cree tantas cosas y es nada…es todos y ninguno…porque no ha desarrollado nada de personalité. Es pura impostura…ya ni chistes interesantes…

Ceremonia recurrente




El animal totémico con sus uñas de luz,
los objetos que junta la oscuridad debajo de la cama,
el ritmo misterioso de tu respiración, la sombra
que tu sudor dibuja en el olfato, el día ya inminentemente.
Entonces me enderezo, todavía batido por las aguas del sueño,
Vuelvo de un continente a medias ciego
donde también estabas tú pero eras otra,
y cuando te consulto con la boca y los dedos, recorro el horizonte de tus flancos
(dulcemente te enojas, quieres seguir durmiendo, me dices bruto y tonto,
te debates riendo, no te dejas tomar pero ya es tarde, un fuego
de piel y de azabache, las figuras del sueño)
el animal totémico a los pies de la hoguera
con sus uñas de luz y sus alas de almizcle.

Y después despertamos y es domingo y febrero.

el ídolo de las cícladas....by Jules Cortázar...





- Me da lo mismo que me escuches o no – dijo Somoza-. Es así, y me parece justo que lo sepas.

Morand se sobresaltó como si regresara bruscamente de muy lejos. Recordó que antes de perderse en un vago fantaseo, había pensado que Somoza se estaba volviendo loco.

- Perdona, me distraje un momento –dijo -Admitirás que todo esto. . . En fin, llegar aquí y encontrarte en medio de...

Pero dar por supuesto que Somoza se estaba volviendo loco era demasiado fácil.

- Sí, no hay palabras para eso - dijo Somoza-. Por lo menos nuestras palabras.

Se miraron un segundo, y Morand fue el primero en desviar los ojos mientras la voz de Somoza se alzaba otra vez con el tono impersonal de esas explicaciones que se perdían enseguida más allá de la inteligencia. Morand prefería no mirarlo, pero entonces recaía en la contemplación involuntaria de la estatuilla sobre la columna, y era corno volver a aquella tarde dorada de cigarras y de olor a hierbas en que increíblemente Somoza y él la habían desenterrado en la isla. Se acordaba de cómo Thérése, unos metros más allá sobre el peñón desde donde se alcanzaba a distinguir el litoral de Paros, había vuelto la cabeza al oír el grito de Somoza, y tras un segundo de vacilación había corrido hacia ellos olvidando que tenía en la mano el corpiño rojo de su deux pieces, para inclinarse sobre el pozo de donde brotaban las manos de Somoza con la estatuilla casi irreconocible de moho y adherencias calcáreas, hasta que Morand con una mezcla de cólera y risa le gritó que se cubriera, y Thérése se enderezó mirándolo como si no comprendiera, y de golpe les dio la espalda y escondió los senos entre las manos mientras Somoza tendía la estatuilla a Morand y saltaba fuera del pozo. Casi sin transición Morand recordó las horas siguientes, la noche en las tiendas de campaña a orillas del torrente, la sombra de Thérése caminando bajo la luna entre los olivos, y era como si ahora la voz de Somoza, reverberando monótona en el taller de escultura casi vacío, le llegara también desde aquella noche, formando parte de su recuerdo, cuando le había insinuado confusamente su absurda esperanza y él, entre dos tragos de vino resinoso, había reído alegremente y lo había tratado de falso arqueólogo y de incurable poeta.

"No hay palabras para eso", acababa de decir Somoza. "Por lo menos nuestras palabras."

En la tienda de campaña en lo hondo del valle de Skoros, sus manos habían sostenido la estatuilla y la habían acariciado para terminar de quitarle su falso ropaje de tiempo y de olvido (Thérése, entre los olivos, seguía enfurruñada por la reprensión de Morand, por sus estúpidos prejuicios), y la noche había girado lentamente mientras Somoza le confiaba su insensata esperanza de llegar alguna vez hasta la estatuilla por otras vías que las manos y los ojos y la ciencia, mientras el vino y el tabaco se mezclaban al diálogo con los grillos y el agua del torrente hasta no dejar más que una confusa sensación de no poder entenderse. Más tarde, cuando, Somoza se fue a su tienda llevándose la estatuilla y Thérése se cansó de estar sola y vino a acostarse, Morand le habló de las ilusiones de Somoza y los dos se preguntaron con amable ironía parisiense si toda la gente del Río de la Plata tendría la imaginación fácil. Antes de dormirse discutieron en voz baja lo ocurrido esa tarde, hasta que Thérése aceptó las excusas de Morand, hasta que lo besó y fue como siempre en la isla, en todas partes, fueron él y ella y la noche por encima y el largo olvido.

-¿Alguien más lo sabe? - preguntó Morand.

- No. Tú y yo. Era justo, me parece - dijo Somoza-. Casi no me he movido de aquí en los últimos meses. Al principio venía una vieja a arreglar el taller y a lavarme la ropa, pero me molestaba.

- Parece increíble que se pueda vivir así en las afueras de París. El silencio. . . Oye, pero al menos bajas al pueblo para comprar provisiones.

- Antes si, ya te dije. Ahora no hace falta. Hay todo lo necesario, ahí.

Morand miró en la dirección que mostraba el dedo de Somoza, más allá de la estatuilla y de las réplicas abandonadas en las estanterías. Vio madera, yeso, piedra, martillos, polvo, la sombra de los árboles contra los cristales. El dedo parecía señalar un rincón del taller donde no había nada, apenas un trapo sucio en el piso.

Pero poco había cambiado en el fondo, esos dos años entre ellos habían sido también un rincón vacío del tiempo, con un trapo sucio que era como todo lo que no se habían dicho y que quizá hubieran debido decirse. La expedición a las islas, una locura romántica nacida en una terraza de café del bulevar Saint-Michel, había terminado apenas encontraron el ídolo en las ruinas del valle. Tal vez el temor de que los descubrieran les fue limando la alegría de las primeras semanas, y llegó el día en que Morand sorprendió una mirada de Somoza mientras los tres bajaban a la playa, y esa noche habló con Thérése y decidieron volver lo antes posible, porque estimaban a Somoza y les parecía casi injusto que él empezara - tan imprevisiblemente- a sufrir. En París siguieron viéndose espaciadamente, casi siempre por razones profesionales, pero Morand iba solo a las citas. La primera vez Somoza preguntó por Thérése, después pareció no importarle. Todo lo que hubieran debido decirse pesaba entre los dos, quizá entre los tres. Morand estuvo de acuerdo en que Somoza guardara por un tiempo la estatuilla. Era imposible venderla antes de un par de años; Marcos, el hombre que conocía a un coronel que conocía a un aduanero ateniense, había impuesto el plazo como condición complementaria del soborno. Somoza se llevó la estatuilla a su departamento, y Morand la veía cada vez que se encontraban. Nunca se habló de que Somoza visitara alguna vez a los Morand, como tantas otras cosas que ya no se mencionaban y que en el fondo eran siempre Therése. A Somoza parecía preocuparle únicamente su idea fija, y si alguna vez invitaba a Morand a beber un coñac en su departamento no era más que para volver sobre eso. Nada muy extraordinario, después de todo Morand conocía demasiado bien los gustos de Somoza por ciertas literaturas marginales como para extrañarse de su nostalgia. Sólo lo sorprendía el fanatismo de esa esperanza a la hora de las confidencias casi automáticas y en las que él se sentía como innecesario, la repetida caricia de las manos en el cuerpecito de la estatua inexpresivamente bella, los ensalmos monótonos repitiendo hasta el cansancio las mismas fórmulas de pasaje. Vista desde Morand, la obsesión de Somoza era analizable, todo arqueólogo se identifica en algún sentido con el pasado que explora y saca a luz. De ahí a creer que la intimidad con una de esas huellas podía enajenar, alterar el tiempo y el espacio, abrir una fisura por donde acceder a... Somoza no empleaba jamás ese vocabulario; lo que decía era siempre más o menos que eso, una suerte lenguaje que aludía y conjuraba desde planos irreductibles. Ya por ese entonces había empezado a trabajar torpemente en las réplicas de la estatuilla; Morand alcanzó a ver la primera antes de que Somoza se fuera de París, y escuchó con amistosa cortesía los obstinados lugares comunes sobre la reiteración de los gestos y las situaciones como vía de abolición, la seguridad de Somoza de que su obstinado acercamiento llegaría a identificarlo con la estructura inicial, en una superposición que sería más que eso porque ya no halaría dualidad sino fusión, contacto primordial (no eran sus palabras, pero de alguna manera tenía que traducirlas Morand cuando, más tarde las reconstruía para Thérése). Contacto que, como acababa de decirle Somoza, había ocurrido cuarenta y ocho horas antes, en la noche del solsticio de junio.

- Sí - admitió Morand, encendiendo otro cigarrillo. Pero me gustaría que me explicaras por qué estás tan seguro de que... Bueno, de que has tocado fondo.

- Explicar . . ¿No lo estás viendo?

Otra vez tendía la mano a una casa del aire, a un rincón del taller, describía un arco que incluía el techo y la estatuilla posada sobre una fina columna de mármol, envuelta por el cono brillante del reflector. Morand se acordó incongruentemente de que Thérése había pasado la frontera llevando la estatuilla escondida en el perro de juguete fabricado por Marcos en un sótano de Placca.

- No podía ser que no ocurriera - dijo casi puerilmente Somoza-. A cada nueva réplica me acercaba un poco más. Las formas me iban conociendo. Quiero decir que. . . Ah, necesitaría explicarte durante días enteros... y lo absurdo es que ahí todo entra en ... Pero cuando es esto...

La mano iba y venía, acentuando el ahí, el esto.

- La verdad es que has llegado a convertirte en un escultor - dijo Morand, oyéndose hablar y encontrándose estúpido.- Las dos últimas réplicas son perfectas. Si alguna vez me dejas tener la estatua, nunca sabré si me has dado el original.

- No te la daré nunca - dijo Somoza simplemente- Y no creas que me he olvidado de que es de los dos. Pero no te la daré nunca. Lo único que hubiera querido es que Thérése y tú me siguieran, que encontraran conmigo. Sí, me hubiera gustado que estuvieran conmigo la noche en que llegué.

Era la primera vez desde hacía casi dos años que Morand le oía mencionar a Thérése como si hasta ese momento hubiera estado muerta para él, pero su manera de nombrar a Thérése era incurablemente antigua, era Grecia aquella mañana en que habían bajado a la playa. Pobre Somoza. Todavía. Pobre loco. Pero aun más extraño era preguntarse por qué a último momento, antes de subir al auto después del llamado de Somoza, había sentido como una necesidad de telefonear a Thérése a su oficina para pedirle que más tarde viniera a reunirse con ellos en el taller. Tendría que preguntárselo, saber qué había pensado Thérése mientras escuchaba sus instrucciones para llegar hasta el pabellón solitario en la colina. Que Thérése repitiera exactamente lo que le había oído decir, palabra por palabra. Morand maldijo en silencio esa manía sistemática de recomponer la vida como restauraba un vaso griego en el museo, pegando minuciosamente los ínfimos trozos, y la voz de Somoza ahí mezclada con el ir y venir de sus manos que también parecían querer pegar trozos de aire, armar un vaso transparente, sus manos que señalaban la estatuilla, obligando a Morand a mirar una vez más contra su voluntad ese blanco cuerpo lunar de insecto anterior a toda historia, trabajado en circunstancias inconcebibles por alguien inconcebiblemente remoto, a miles de años pero todavía más atrás, en una lejanía vertiginosa de grito animal, de salto, de ritos vegetales alternando con mareas y sicigias y épocas de celo y torpes ceremonias de propiciación, el rostro inexpresivo donde sólo la línea de la nariz quebraba su espejo ciego de insoportable tensión, los senos apenas definidos, el triángulo sexual y los brazos ceñidos al vientre, el ídolo de los orígenes, del primer terror bajo los ritos del tiempo sagrado, del hacha de piedra de las inmolaciones en los altares de las colinas. Era realmente para creer que también él se estaba volviendo imbécil, como si ser arqueólogo no fuera ya bastante.

- Por favor -dijo Morand-, ¿no podrías hacer un esfuerzo para explicarme aunque creas que nada de eso se puede explicar? En definitiva lo único que sé es que te has pasado estos meses tallando réplicas, y que hace dos noches...

- Es tan sencillo - dijo Somoza-. Siempre sentí que la piel estaba todavía en contacto con lo otro. Pero había que desandar cinco mil años de caminos equivocados. Curioso que ellos mismos, los descendientes de los egeos, fueran culpables de ese error. Pero nada importa ahora. Mira, es así.

Junto al ídolo, alzó una mano y la posó suavemente sobre los senos y el vientre. La otra acariciaba el cuello, subía hasta la boca ausente de la estatua, y Morand oyó hablar a Somoza con una voz sorda y opaca, un poco como si fuesen sus manos o quizá esa boca inexistente las que hablaban de la cacería en las cavernas del humo, de los ciervos acorralados, del nombre que sólo debía decirse después, de los círculos de grasa azul, del juego de los ríos dobles, de la infancia de Pohk, de la marcha hacia las gradas del oeste y los altos en las sombras nefastas. Se preguntó si llamando por teléfono en un descuido de Somoza, alcanzaría a prevenir a Thérése para que trajera al doctor Vernet. - Pero Thérése ya debía de estar en camino, y al borde de las rocas donde mugía la Múltiple, el jefe de los verdes cercenaba, el cuerno izquierdo del macho más hermoso y lo tendía al jefe de los que cuidan la sal, para renovar el pacto con Haghesa.

- Oye, déjame respirar - dijo Morand, levantándose y dando un paso adelante -. Es fabuloso, y además tengo una sed terrible. Bebamos algo, puedo ir a buscar un...

- El whisky está ahí - dijo Somoza retirando lentamente las manos de la estatua-. Yo no beberé tengo que ayunar antes del sacrificio.

- Una lástima - dijo Morand, buscando la botella - No me gusta nada beber solo. ¿Qué sacrificio?

Se sirvió whisky hasta el borde del vaso.

- El de la unión, para hablar con tus palabras. ¿No los oyes? La flauta doble, como la de la estatuilla que vimos en el museo de Atenas. El sonido de la vida a la izquierda, el de la discordia a la derecha. La discordia es también la vida para Haghesa, pero cuando se cumpla el sacrificio los flautistas cesarán de soplar en la caña de la derecha y sólo se escuchará el silbido de la vida nueva que bebe la sangre derramada. Y los flautistas se llenarán la boca de sangre y la soplarán por la caña de la izquierda, y yo untaré de sangre su cara, ves, así , y le asomarán los ojos y la boca bajo la sangre.

- Déjate de tonterías - dijo Morand, bebiendo un largo trago.- La sangre le quedará mal a nuestra muñequita de mármol. Sí, hace calor.

Somoza se había quitado la blusa con un lento gesto pausado. Cuando lo vio que se desabotonaba los pantalones, Morand se dijo que había hecho mal en permitir que se excitara, en consentirle esa explosión de su manía. Enjuto y moreno, Somoza se irguió desnudo bajo la luz del reflector y pareció, perderse en la contemplación de un punto del espacio. De la boca entreabierta le caía un hilo de saliva y Morand, dejando precipitadamente el vaso en el suelo, calculó que para llegar a la puerta tendría que engañarlo de alguna manera. Nunca supo de dónde había salido el hacha de piedra que se balanceaba en la mano de Somoza. Comprendió.

- Era previsible – dijo, retrocediendo lentamente.- El pacto con Haghesa, ¿eh? La sangre va a donaría el pobre Morand, ¿no es cierto?

Sin mirarlo, Somoza empezó a moverse hacia él describiendo un arco de círculo, como si cumpliera un derrotero prefijado.

- Si realmente me quieres matar - le gritó Morand retrocediendo hacia la zona en penumbra- ¿a que viene esta mise-en-scène? Los dos sabemos muy bien que es por Thérése. ¿ Pero de qué te va a servir si no te ha querido ni te querrá nunca?

El cuerpo desnudo salía ya del círculo iluminado por el reflector. Refugiado en la sombra del rincón, Morand pisó los trapos húmedos del suelo y supo que ya no podía ir más atrás. Vio levantarse el hacha y saltó como le había enseñado Nagashi en el gimnasio de la Place des Ternes. Somoza recibió el puntapié en mitad del muslo y el golpe nishi en el lado izquierdo del cuello. El hacha bajó en diagonal, demasiado lejos, y Morand repelió elásticamente el torso que se volcaba sobre él y atrapó la muñeca indefensa. Somoza era todavía un grito ahogado y atónito cuando el filo del hacha le cayó en mitad de la frente.

Antes de volver a mirarlo, Morand vomitó en el rincón del taller, sobre los trapos sucios. Se sentía como hueco, y vomitar le hizo bien. Levantó el vaso del suelo y bebió lo que quedaba de whisky, pensando que Thérése llegaría de un momento a otro y que habría que hacer algo, avisar a la policía, explicarse. Mientras arrastraba por un pie el cuerpo de Somoza hasta exponerlo de lleno a la luz del reflector, pensó que no le sería difícil demostrar que había obrado en legítima defensa. Las excentricidades de Somoza, su alejamiento del mundo, la evidente locura. Agachándose, mojó las manos en la sangre que corría por la cara y el pelo del muerto, mirando al mismo tiempo su reloj pulsera que marcaba las siete y cuarenta. Thérése no podía tardar, lo mejor sería salir, esperarla en el jardín o en la calle, evitarle el espectáculo del ídolo con la cara chorreante de sangre, los hilillos rojos que resbalaban por el cuello, contorneaban los senos, se juntaban en el fino triángulo del sexo, caían por los muslos. El hacha estaba profundamente hundida en la cabeza del sacrificado, y Morand la tomó sopesándola entre las manos pegajosas. Empujó un poco más el cadáver con un pie hasta dejarlo contra la columna, husmeó el aire y se acercó a la puerta. Lo mejor sería abrirla para que pudiera entrar Thérése. Apoyando el hacha junto a la puerta empezó a quitarse la ropa porque hacía calor y olía a espeso, a multitud encerrada. Ya estaba desnudo cuando oyó el ruido del taxi y la voz de Thérése dominando el sonido de las flautas; apagó la luz y con el hacha en la mano esperó detrás de la puerta, lamiendo el filo del hacha y pensando que Thérése era la puntualidad en persona.

CIRCE, CORTAZAR....VERDADERA HECHICERA....





And one kiss I had of her mouth, as I took the apple from her hand. But while I bit it, my brain whirled and my foot stumbled; and I felt my crashing fall through the tangled boughs beneath her feet, and saw the dead white faces that welcomed me in the pit.

Dante Gabriel Rossetti
The Orchard-Pit


Porque ya no ha de importarle, pero esa vez le dolió la coincidencia de los chismes entrecortados, la cara servil de Madre Celeste contándole a tía Bebé la incrédula desazón en el gesto de su padre. Primero fue la de la casa de altos, su manera vacuna de girar despacio la cabeza, rumiando las palabras con delicia de bolo vegetal. Y también la chica de la farmacia -“no porque yo lo crea, pero si fuese verdad, ¡qué horrible!”- y hasta don Emilio, siempre discreto como sus lápices y sus libretas de hule. Todos hablaban de Delia Mañara con un resto de pudor, nada seguros de que pudiera ser así, pero en Mario se abría paso a puerta limpia un aire de rabia subiéndole a la cara. Odió de improviso a su familia con un ineficaz estallido de independencia. No los había querido nunca, sólo la sangre y el miedo a estar solo lo ataban a su madre y a los hermanos. Con los vecinos fue directo y brutal; a don Emilio lo puteó de arriba abajo la primera vez que se repitieron los comentarios. A la de la casa de altos le negó el saludo como si eso pudiera afligirla. Y cuando volvía del trabajo entraba ostensiblemente para saludar a los Mañara y acercarse -a veces con caramelos o un libro- a la muchacha que había matado a sus dos novios.

Yo me acuerdo mal de Delia, pero era fina y rubia, demasiado lenta en sus gestos (yo tenía doce años, el tiempo y las cosas son lentas entonces) y usaba vestidos claros con faldas de vuelo libre. Mario creyó un tiempo que la gracia de Delia y sus vestidos apoyaban el odio de la gente. Se lo dijo a Madre Celeste: "La odian porque no es chusma como ustedes, como yo mismo", y ni parpadeó cuando su madre hizo ademán de cruzarle la cara con una toalla. Después de eso fue la ruptura manifiesta; lo dejaban solo, le lavaban la ropa como por favor, los domingos se iban a Palermo o de picnic sin siquiera avisarle. Entonces Mario se acercaba a la ventana de Delia y le tiraba una piedrita. A veces ella salía, a veces la escuchaba reírse adentro, un poco malvadamente y sin darle esperanzas.

Vino la pelea Firpo-Dempsey y en cada casa se lloró y hubo indignaciones brutales, seguidas de una humillada melancolía casi colonial. Los Mañara se mudaron a cuatro cuadras y eso hace mucho en Almagro, de manera que otros vecinos empezaron a tratar a Delia, las familias de Victoria y Castro Barros se olvidaron del caso y Mario siguió viéndola dos veces por semana cuando volvía del banco. Era ya verano y Delia quería salir a veces, iban juntos a las confiterías de Rivadavia o a sentarse en Plaza Once. Mario cumplió diecinueve años, Delia vio llegar sin fiestas -todavía estaba de negro- los veintidós.

Los Mañara encontraban injustificado el luto por un novio, hasta Mario hubiera preferido un dolor sólo por dentro. Era penoso presenciar la sonrisa velada de Delia cuando se ponía el sombrero ante el espejo, tan rubia sobre el luto. Se dejaba adorar vagamente por Mario y los Mañara, se dejaba pasear y comprar cosas, volver con la última luz y recibir los domingos por la tarde. A veces salía sola hasta el antiguo barrio, donde Héctor la había festejado. Madre Celeste la vio pasar una tarde y cerró con ostensible desprecio las persianas. Un gato seguía a Delia, no se sabía si era cariño o dominación, le andaban cerca sin que ella los mirara. Mario notó una vez que un perro se apartaba cuando Delia iba a acariciarlo. Ella lo llamó (era en el Once, de tarde) y el perro vino manso, tal vez contento, hasta sus dedos. La madre decía que Delia había jugado con arañas cuando chiquita. Todos se asombraban, hasta Mario que les tenía poco miedo. Y las mariposas venían a su pelo -Mario vio dos en una sola tarde, en San Isidro-, pero Delia las ahuyentaba con un gesto liviano. Héctor le había regalado un conejo blanco, que murió pronto, antes que Héctor. Pero Héctor se tiró en Puerto Nuevo, un domingo de madrugada. Fue entonces cuando Mario oyó los primeros chismes. La muerte de Rolo Médicis no había interesado a nadie desde que medio mundo se muere de un síncope. Cuando Héctor se suicidó los vecinos vieron demasiadas coincidencias, en Mario renacía la cara servil de Madre Celeste contándole a tía Bebé, la incrédula desazón en el gesto de su padre. Para colmo fractura del cráneo, porque Rolo cayó de una pieza al salir del zaguán de los Mañara, y aunque ya estaba muerto, el golpe brutal contra el escalón fue otro feo detalle. Delia se había quedado adentro, raro que no se despidieran en la misma puerta, pero de todos modos estaba cerca de él y fue la primera en gritar. En cambio Héctor murió solo, en una noche de helada blanca, a las cinco horas de haber salido de casa de Delia como todos los sábados.

Yo me acuerdo mal de Mario, pero dicen que hacía linda pareja con Delia. Aunque ella estaba todavía con el luto por Héctor (nunca se puso luto por Rolo, vaya a saber el capricho), aceptaba la compañía de Mario para pasear por Almagro o ir al cine. Hasta ese entonces Mario se había sentido fuera de Delia, de su vida, hasta de la casa. Era siempre una "visita", y entre nosotros la palabra tiene un sentido exacto y divisorio. Cuando la tomaba del brazo para cruzar la calle, o al subir la escalera de la estación Medrano, miraba a veces su mano apretada contra la seda negra del vestido de Delia. Medía ese blanco sobre negro, esa distancia. Pero Delia se acercaría cuando volviera al gris, a los claros sombreros para el domingo de mañana.

Ahora que los chismes no eran un artificio absoluto, lo miserable para Mario estaba en que anexaban episodios indiferentes para darles un sentido. Mucha gente muere en Buenos Aires de ataques cardíacos o asfixia por inmersión. Muchos conejos languidecen y mueren en las casas, en los patios. Muchos perros rehúyen o aceptan las caricias. Las pocas líneas que Héctor dejó a su madre, los sollozos que la de la casa de altos dijo haber oído en el zaguán de los Mañara la noche en que murió Rolo (pero antes del golpe), el rostro de Delia los primeros días... La gente pone tanta inteligencia en esas cosas, y cómo de tantos nudos agregándose nace al final el trozo de tapiz -Mario vería a veces el tapiz, con asco, con terror, cuando el insomnio entraba en su piecita para ganarle la noche.

“Perdóname mi muerte, es imposible que entiendas, pero perdóname, mamá.” Un papelito arrancado al borde de Crítica, apretado con una piedra al lado del saco que quedó como un mojón para el primer marinero de la madrugada. Hasta esa noche había sido tan feliz, claro que lo habían visto raro las últimas semanas; no raro, mejor distraído, mirando el aire como si viera cosas. Igual que si tratara de escribir algo en el aire, descifrar un enigma. Todos los muchachos del café Rubí estaban de acuerdo. Mientras que Rolo no, le falló el corazón de golpe, Rolo era un muchacho solo y tranquilo, con plata y un Chevrolet doble faetón, de manera que pocos lo habían confrontado en ese tiempo final. En los zaguanes las cosas resuenan tanto, la de la casa de altos sostuvo días y días que el llanto de Rolo había sido como un alarido sofocado, un grito entre las manos que quieren ahogarlo y lo van cortando en pedazos. Y casi enseguida el golpe atroz de la cabeza contra el escalón, la carrera de Delia clamando, el revuelo ya inútil.

Sin darse cuenta, Mario juntaba pedazos de episodios, se descubría urdiendo explicaciones paralelas al ataque de los vecinos. Nunca preguntó a Delia, esperaba vagamente algo de ella. A veces pensaba si Delia sabría exactamente lo que se murmuraba. Hasta los Mañara eran raros, con su manera de aludir a Rolo y a Héctor sin violencia, como si estuviesen de viaje. Delia callaba protegida por ese acuerdo precavido e incondicional. Cuando Mario se agregó, discreto como ellos, los tres cubrieron a Delia con una sombra fina y constante, casi transparente los martes o los jueves, más palpable y solícita de sábado a lunes. Delia recobraba ahora una menuda vivacidad episódica, un día tocó el piano, otra vez jugó al ludo; era más dulce con Mario, lo hacía sentarse cerca de la ventana de la sala y le explicaba proyectos de costura o de bordado. Nunca le decía nada de los postres o los bombones, a Mario le extrañaba, pero lo atribuía a delicadeza, a miedo de aburrirlo. Los Mañara alababan los licores de Delia; una noche quisieron servirle una copita, pero Delia dijo con brusquedad que eran licores para mujeres y que había volcado casi todas las botellas. "A Héctor...", empezó plañidera su madre, y no dijo más por no apenar a Mario. Después se dieron cuenta de que a Mario no lo molestaba la evocación de los novios. No volvieron a hablar de licores hasta que Delia recobró la animación y quiso probar recetas nuevas. Mario se acordaba de esa tarde porque acababan de ascenderlo, y lo primero que hizo fue comprarle bombones a Delia. Los Mañara picoteaban pacientemente la galena del aparatito con teléfonos, y lo hicieron quedarse un rato en el comedor para que escuchara cantar a Rosita Quiroga. Luego él les dijo lo del ascenso, y que le traía bombones a Delia.

-Hiciste mal en comprar eso, pero andá, lleváselos, está en la sala. -Y lo miraron salir y se miraron hasta que Mañara se sacó los teléfonos como si se quitara una corona de laurel, y la señora suspiró desviando los ojos. De pronto los dos parecían desdichados, perdidos. Con un gesto turbio Mañara levantó la palanquita de la galena.

Delia se quedó mirando la caja y no hizo mucho caso de los bombones, pero cuando estaba comiendo el segundo, de menta con una crestita de nuez, le dijo a Mario que sabía hacer bombones. Parecía excusarse por no haberle confiado antes tantas cosas, empezó a describir con agilidad la manera de hacer los bombones, el relleno y los baños de chocolate o moka. Su mejor receta eran unos bombones a la naranja rellenos de licor, con una aguja perforó uno de los que le traía Mario para mostrarle cómo se los manipulaba; Mario veía sus dedos demasiado blancos contra el bombón, mirándola explicar le parecía un cirujano pausando un delicado tiempo quirúrgico. El bombón como una menuda laucha entre los dedos de Delia, una cosa diminuta pero viva que la aguja laceraba. Mario sintió un raro malestar, una dulzura de abominable repugnancia. “Tire ese bombón”, hubiera querido decirle. “Tírelo lejos, no vaya a llevárselo a la boca, porque está vivo, es un ratón vivo.” Después le volvió la alegría del ascenso, oyó a Delia repetir la receta del licor de té, del licor de rosa... Hundió los dedos en la caja y comió dos, tres bombones seguidos. Delia se sonreía como burlándose. Él se imaginaba cosas, y fue temerosamente feliz. “El tercer novio”, pensó raramente. “Decirle así: su tercer novio, pero vivo.”

Ahora ya es más difícil hablar de esto, está mezclado con otras historias que uno agrega a base de olvidos menores, de falsedades mínimas que tejen y tejen por detrás de los recuerdos; parece que él iba más seguido a lo de Mañara, la vuelta a la vida de Delia lo ceñía a sus gustos y a sus caprichos, hasta los Mañara le pidieron con algún recelo que alentara a Delia, y él compraba las sustancias para los licores, los filtros y embudos que ella recibía con una grave satisfacción en la que Mario sospechaba un poco de amor, por lo menos algún olvido de los muertos.

Los domingos se quedaba de sobremesa con los suyos, y Madre Celeste se lo agradecía sin sonreír, pero dándole lo mejor del postre y el café muy caliente. Por fin habían cesado los chismes, al menos no se hablaba de Delia en su presencia. Quién sabe si los bofetones al más chico de los Camiletti o el agrio encresparse frente a Madre Celeste entraban en eso; Mario llegó a creer que habían recapacitado, que absolvían a Delia y hasta la consideraban de nuevo. Nunca habló de su casa en lo de Mañara, ni mencionó a su amiga en las sobremesas del domingo. Empezaba a creer posible esa doble vida a cuatro cuadras una de otra; la esquina de Rivadavia y Castro Barros era el puente necesario y eficaz. Hasta tuvo esperanza de que el futuro acercara las casas, las gentes, sordo al paso incomprensible que sentía -a veces, a solas- como íntimamente ajeno y oscuro.

Otras gentes no iban a ver a los Mañara. Asombraba un poco esa ausencia de parientes o de amigos. Mario no tenía necesidad de inventarse un toque especial de timbre, todos sabían que era él. En diciembre, con un calor húmedo y dulce, Delia logró el licor de naranja concentrado, lo bebieron felices un atardecer de tormenta. Los Mañara no quisieron probarlo, seguros de que les haría mal. Delia no se ofendió, pero estaba como transfigurada mientras Mario sorbía apreciativo el dedalito violáceo lleno de luz naranja, de olor quemante. "Me va a hacer morir de calor, pero está delicioso", dijo una o dos veces. Delia, que hablaba poco cuando estaba contenta, observó: "Lo hice para vos". Los Mañara la miraban como queriendo leerle la receta, la alquimia minuciosa de quince días de trabajo.

A Rolo le habían gustado los licores de Delia, Mario lo supo por unas palabras de Mañara dichas al pasar cuando Delia no estaba: “Ella le hizo muchas bebidas. Pero Rolo tenía miedo por el corazón. El alcohol es malo para el corazón.” Tener un novio tan delicado, Mario comprendía ahora la liberación que asomaba en los gestos, en la manera de tocar el piano de Delia. Estuvo por preguntarle a los Mañara qué le gustaba a Héctor, si también Delia le hacía licores o postres a Héctor. Pensó en los bombones que Delia volvía a ensayar y que se alineaban para secarse en una repisa de la antecocina. Algo le decía a Mario que Delia iba a conseguir cosas maravillosas con los bombones. Después de pedir muchas veces, obtuvo que ella le hiciera probar uno. Ya se iba cuando Delia le trajo una muestra blanca y liviana en un platito de alpaca. Mientras lo saboreaba -algo apenas amargo, con un asomo de menta y nuez moscada mezclándose raramente-, Delia tenía los ojos bajos y el aire modesto. Se negó a aceptar los elogios, no era más que un ensayo y aún estaba lejos de lo que se proponía. Pero a la visita siguiente -también de noche, ya en la sombra de la despedida junto al piano- le permitió probar otro ensayo. Había que cerrar los ojos para adivinar el sabor, y Mario obediente cerró los ojos y adivinó un sabor a mandarina, levísimo, viniendo desde lo más hondo del chocolate. Sus dientes desmenuzaban trocitos crocantes, no alcanzó a sentir su sabor y era sólo la sensación agradable de encontrar un apoyo entre esa pulpa dulce y esquiva.

Delia estaba contenta del resultado, dijo a Mario que su descripción del sabor se acercaba a lo que había esperado. Todavía faltaban ensayos, había cosas sutiles por equilibrar. Los Mañara le dijeron a Mario que Delia no había vuelto a sentarse al piano, que se pasaba las horas preparando los licores, los bombones. No lo decían con reproche, pero tampoco estaban contentos; Mario adivinó que los gastos de Delia los afligían. Entonces pidió a Delia en secreto una lista de las esencias y sustancias necesarias. Ella hizo algo que nunca antes, le pasó los brazos por el cuello y lo besó en la mejilla. Su boca olía despacito a menta. Mario cerró los ojos llevado por la necesidad de sentir el perfume y el sabor desde debajo de los párpados. Y el beso volvió, más duro y quejándose.

No supo si le había devuelto el beso, tal vez se quedó quieto y pasivo, catador de Delia en la penumbra de la sala. Ella tocó el piano, como casi nunca ahora, y le pidió que volviera al otro día. Nunca habían hablado con esa voz, nunca se habían callado así. Los Mañara sospecharon algo, porque vinieron agitando los periódicos y con noticias de un aviador perdido en el Atlántico. Eran días en que muchos aviadores se quedaban a mitad del Atlántico. Alguien encendió la luz y Delia se apartó enojada del piano, a Mario le pareció un instante que su gesto ante la luz tenía algo de la fuga enceguecida del ciempiés, una loca carrera por las paredes. Abría y cerraba las manos, en el vano de la puerta, y después volvió como avergonzada, mirando de reojo a los Mañara; los miraba de reojo y se sonreía.

Sin sorpresa, casi como una confirmación, midió Mario esa noche la fragilidad de la paz de Delia, el peso persistente de la doble muerte. Rolo, vaya y pase; Héctor era ya el desborde, el trizado que desnuda un espejo. De Delia quedaban las manías delicadas, la manipulación de esencias y animales, su contacto con cosas simples y oscuras, la cercanía de las mariposas y los gatos, el aura de su respiración a medias en la muerte. Se prometió una caridad sin límites, una cura de años en habitaciones claras y parques alejados del recuerdo; tal vez sin casarse con Delia, simplemente prolongando este amor tranquilo hasta que ella no viese más una tercera muerte andando a su lado, otro novio, el que sigue para morir.

Creyó que los Mañara iban a alegrarse cuando él empezara a traerle los extractos a Delia; en cambio se enfurruñaron y se replegaron hoscos, sin comentarios, aunque terminaban transando y yéndose, sobre todo cuando venía la hora de las pruebas, siempre en la sala y casi de noche, y había que cerrar los ojos y definir -con cuántas vacilaciones a veces por la sutilidad de la materia- el sabor de un trocito de pulpa nueva, pequeño milagro en el plato de alpaca.

A cambio de esas atenciones, Mario obtenía de Delia una promesa de ir juntos al cine o pasear por Palermo. En los Mañara advertía gratitud y complicidad cada vez que venía a buscarla el sábado de tarde o la mañana del domingo. Como si prefiriesen quedarse solos en la casa para oír radio o jugar a las cartas. Pero también sospechó una repugnancia de Delia a irse de la casa cuando quedaban los viejos. Aunque no estaba triste junto a Mario, las pocas veces que salieron con los Mañara se alegró más, entonces se divertía de veras en la Exposición Rural, quería pastillas y aceptaba juguetes que a la vuelta miraba con fijeza, estudiándolos hasta cansarse. El aire puro le hacía bien, Mario le vio una tez más clara y un andar decidido. Lástima esa vuelta vespertina al laboratorio, el ensimismamiento interminable con la balanza o las tenacillas. Ahora los bombones la absorbían al punto de dejar los licores; ahora pocas veces daba a probar sus hallazgos. A los Mañara nunca; Mario sospechaba sin razones que los Mañara hubieran rehusado probar sabores nuevos; preferían los caramelos comunes y si Delia dejaba una caja sobre la mesa, sin invitarlos pero como invitándolos, ellos escogían las formas simples, las de antes, y hasta cortaban los bombones para examinar el relleno. A Mario lo divertía el sordo descontento de Delia junto al piano, su aire falsamente distraído. Guardaba para él las novedades, a último momento venía de la cocina con el platito de alpaca; una vez se hizo tarde tocando el piano y Delia dejó que la acompañara hasta la cocina para buscar unos bombones nuevos. Cuando encendió la luz, Mario vio el gato dormido en su rincón y las cucarachas que huían por las baldosas. Se acordó de la cocina de su casa, Madre Celeste desparramando polvo amarillo en los zócalos. Aquella noche los bombones tenían gusto a moka y un dejo raramente salado (en lo más lejano del sabor), como si al final del gusto se escondiera una lágrima; era idiota pensar en eso, en el resto de las lágrimas caídas la noche de Rolo en el zaguán.

-El pez de color está tan triste -dijo Delia, mostrándole el bocal con piedritas y falsas vegetaciones. Un pececillo rosa translúcido dormitaba con un acompasado movimiento de la boca. Su ojo frío miraba a Mario como una perla viva. Mario pensó en el ojo salado como una lágrima que resbalaría entre los dientes al mascarlo.

-Hay que renovarle más seguido el agua -propuso.

-Es inútil, está viejo y enfermo. Mañana se va a morir.

A él le sonó el anuncio como un retorno a lo peor, a la Delia atormentada del luto y los primeros tiempos. Todavía tan cerca de aquello, del peldaño y el muelle, con fotos de Héctor apareciendo de golpe entre los pares de medias o las enaguas de verano. Y una flor seca -del velorio de Rolo- sujeta sobre una estampa en la hoja del ropero.

Antes de irse le pidió que se casara con él en el otoño. Delia no dijo nada, se puso a mirar el suelo como si buscara una hormiga en la sala. Nunca habían hablado de eso. Delia parecía querer habituarse y pensar antes de contestarle. Después lo miró brillantemente, irguiéndose de golpe. Estaba hermosa, le temblaba un poco la boca. Hizo un gesto como para abrir una puertecita en el aire, un ademán casi mágico.

-Entonces sos mi novio -dijo-. Qué distinto me parecés, qué cambiado.

Madre Celeste oyó sin hablar la noticia, puso a un lado la plancha y en todo el día no se movió de su cuarto, adonde entraban de a uno los hermanos para salir con caras largas y vasitos de Hesperidina. Mario se fue a ver fútbol y por la noche llevó rosas a Delia. Los Mañara lo esperaban en la sala, lo abrazaron y le dijeron cosas, hubo que destapar una botella de oporto y comer masas. Ahora el tratamiento era íntimo y a la vez más lejano. Perdían la simplicidad de amigos para mirarse con los ojos del pariente, del que lo sabe todo desde la primera infancia. Mario besó a Delia, besó a mamá Mañara y al abrazar fuerte a su futuro suegro hubiera querido decirle que confiaran en él, nuevo soporte del hogar, pero no le venían las palabras. Se notaba que también los Mañara hubieran querido decirle algo y no se animaban. Agitando los periódicos volvieron a su cuarto y Mario se quedó con Delia y el piano, con Delia y la llamada de amor indio.

Una o dos veces, durante esas semanas de noviazgo, estuvo a un paso de citar a papá Mañara fuera de la casa para hablarle de los anónimos. Después lo creyó inútilmente cruel porque nada podía hacerse contra esos miserables que lo hostigaban. El peor vino un sábado a mediodía en un sobre azul, Mario se quedó mirando la fotografía de Héctor en Última Hora y los párrafos subrayados con tinta azul. "Sólo una honda desesperación pudo arrastrarlo al suicidio, según declaraciones de los familiares". Pensó raramente que los familiares de Héctor no habían aparecido más por lo de Mañara. Quizá fueron alguna vez en los primeros días. Se acordaba ahora del pez de color, los Mañara habían dicho que era regalo de la madre de Héctor. Pez de color muerto el día anunciado por Delia. Sólo una honda desesperación pudo arrastrarlo. Quemó el sobre, el recorte, hizo un recuento de sospechosos y se propuso franquearse con Delia, salvarla en sí mismo de los hilos de baba, del rezumar intolerable de esos rumores. A los cinco días (no había hablado con Delia ni con los Mañara), vino el segundo. En la cartulina celeste había primero una estrellita (no se sabía por qué) y después: "Yo que usted tendría cuidado con el escalón de la cancel". Del sobre salió un perfume vago a jabón de almendra. Mario pensó si la de la casa de altos usaría jabón de almendra, hasta tuvo el torpe valor de revisar la cómoda de Madre Celeste y de su hermana. También quemó este anónimo, tampoco le dijo nada a Delia. Era en diciembre, con el calor de esos diciembres del veintitantos, ahora iba después de cenar a lo de Delia y hablaban paseándose por el jardincito de atrás o dando vuelta a la manzana. Con el calor comían menos bombones, no que Delia renunciara a sus ensayos, pero traía pocas muestras a la sala, prefería guardarlos en cajas antiguas, protegidos en moldecitos, con un fino césped de papel verde claro por encima. Mario la notó inquieta, como alerta. A veces miraba hacia atrás en las esquinas, y la noche que hizo un gesto de rechazo al llegar al buzón de Medrano y Rivadavia, Mario comprendió que también a ella la estaban torturando desde lejos; que compartían sin decirlo un mismo hostigamiento.

Se encontró con papá Mañara en el Munich de Cangallo y Pueyrredón, lo colmó de cerveza y papas fritas sin arrancarlo de una vigilante modorra, como si desconfiara de la cita. Mario le dijo riendo que no iba a pedirle plata, sin rodeos le habló de los anónimos, la nerviosidad de Delia, el buzón de Medrano y Rivadavia.

-Ya sé que apenas nos casemos se acabarán estas infamias. Pero necesito que ustedes me ayuden, que la protejan. Una cosa así puede hacerle daño. Es tan delicada, tan sensible.

-Vos querés decir que se puede volver loca, ¿no es cierto?

-Bueno, no es eso. Pero si recibe anónimos como yo y se los calla, y eso se va juntando...

-Vos no la conocés a Delia. Los anónimos se los pasa... quiero decir que no le hacen mella. Es más dura de lo que te pensás.

-Pero mire que está como sobresaltada, que algo la trabaja -atinó a decir indefenso Mario.

-No es por eso, sabés. -Bebía su cerveza como para que le tapara la voz. -Antes fue igual, yo la conozco bien.

-¿Antes de qué?

-Antes de que se le murieran, zonzo. Pagá que estoy apurado.

Quiso protestar, pero papá Mañara estaba ya andando hacia la puerta. Le hizo un gesto vago de despedida y se fue para el Once con la cabeza gacha. Mario no se animó a seguirlo, ni siquiera pensar mucho lo que acababa de oír. Ahora estaba otra vez solo como al principio, frente a Madre Celeste, la de la casa de altos y los Mañara. Hasta los Mañara.

Delia sospechaba algo porque lo recibió distinta, casi parlanchina y sonsacadora. Tal vez los Mañara habían hablado del encuentro en el Munich. Mario esperó que tocara el tema para ayudarla a salir de ese silencio, pero ella prefería Rose Marie y un poco de Schumann, los tangos de Pacho con un compás cortado y entrador, hasta que los Mañara llegaron con galletitas y málaga y encendieron todas las luces. Se habló de Pola Negri, de un crimen en Liniers, del eclipse parcial y la descompostura del gato. Delia creía que el gato estaba empachado de pelos y apoyaba un tratamiento de aceite de castor. Los Mañara le daban la razón sin opinar, pero no parecían convencidos. Se acordaron de un veterinario amigo, de unas hojas amargas. Optaban por dejarlo solo en el jardincito, que él mismo eligiera los pastos curativos. Pero Delia dijo que el gato se moriría; tal vez el aceite le prolongara la vida un poco más. Oyeron a un diariero en la esquina y los Mañara corrieron juntos a comprar Última Hora. A una muda consulta de Delia fue Mario a apagar las luces de la sala. Quedó la lámpara en la mesa del rincón, manchando de amarillo viejo la carpeta de bordados futuristas. En torno del piano había una luz velada.

Mario preguntó por la ropa de Delia, si trabajaba en su ajuar, si marzo era mejor que mayo para el casamiento. Esperaba un instante de valor para mencionar los anónimos, un resto de miedo a equivocarse lo detenía cada vez. Delia estaba junto a él en el sofá verde oscuro, su ropa celeste la recortaba débilmente en la penumbra. Una vez que quiso besarla, la sintió contraerse poco a poco.

-Mamá va a volver a despedirse. Esperá que se vayan a la cama...

Afuera se oía a los Mañara, el crujir del diario, su diálogo continuo. No tenían sueño esa noche, las once y media y seguían charlando. Delia volvió al piano, como obstinándose tocaba largos valses criollos con da capo al fine una vez y otra, escalas y adornos un poco cursis, pero que a Mario le encantaban, y siguió en el piano hasta que los Mañara vinieron a decirles buenas noches, y que no se quedaran mucho rato, ahora que él era de la familia tenía que velar más que nunca por Delia y cuidar que no trasnochara. Cuando se fueron, como a disgusto, pero rendidos de sueño, el calor entraba a bocanadas por la puerta del zaguán y la ventana de la sala. Mario quiso un vaso de agua fresca y fue a la cocina, aunque Delia quería servírselo y se molestó un poco. Cuando estuvo de vuelta vio a Delia en la ventana, mirando la calle vacía por donde antes en noches iguales se iban Rolo y Héctor. Algo de luna se acostaba ya en el piso cerca de Delia, en el plato de alpaca que Delia guardaba en la mano como otra pequeña luna. No había querido pedirle a Mario que probara delante de los Mañara, él tenía que comprender cómo la cansaban los reproches de los Mañara, siempre encontraban que era abusar de la bondad de Mario pedirle que probara los nuevos bombones -claro que si no tenía ganas, pero nadie le merecía más confianza, los Mañara eran incapaces de apreciar un sabor distinto. Le ofrecía el bombón como suplicando, pero Mario comprendió el deseo que poblaba su voz, ahora lo abarcaba con una claridad que no venía de la luna, ni siquiera de Delia. Puso el vaso de agua sobre el piano (no había bebido en la cocina) y sostuvo con dos dedos el bombón, con Delia a su lado esperando el veredicto, anhelosa la respiración, como si todo dependiera de eso, sin hablar pero urgiéndolo con el gesto, los ojos crecidos -o era la sombra de la sala-, oscilando apenas el cuerpo al jadear, porque ahora era casi un jadeo cuando Mario acercó el bombón a la boca, iba a morder, bajaba la mano y Delia gemía como si en medio de un placer infinito se sintiera de pronto frustrada. Con la mano libre apretó apenas los flancos del bombón, pero no lo miraba, tenía los ojos en Delia y la cara de yeso, un pierrot repugnante en la penumbra. Los dedos se separaban, dividiendo el bombón. La luna cayó de plano en la masa blanquecina de la cucaracha, el cuerpo desnudo de su revestimiento coriáceo, y alrededor, mezclados con la menta y el mazapán, los trocitos de patas y alas, el polvillo del caparacho triturado.

Cuando le tiró los pedazos a la cara, Delia se tapó los ojos y empezó a sollozar, jadeando en un hipo que la ahogaba, cada vez más agudo el llanto, como la noche de Rolo; entonces los dedos de Mario se cerraron en su garganta como para protegerla de ese horror que le subía del pecho, un borborigmo de lloro y quejido, con risas quebradas por retorcimientos, pero él quería solamente que se callara y apretaba para que solamente se callara; la de la casa de altos estaría ya escuchando con miedo y delicia, de modo que había que callarla a toda costa. A su espalda, desde la cocina donde había encontrado al gato con las astillas clavadas en los ojos, todavía arrastrándose para morir dentro de la casa, oía la respiración de los Mañara levantados, escondiéndose en el comedor para espiarlos, estaba seguro de que los Mañara habían oído y estaban ahí contra la puerta, en la sombra del comedor, oyendo cómo él hacía callar a Delia. Aflojó el apretón y la dejó resbalar hasta el sofá, convulsa y negra, pero viva. Oía jadear a los Mañara, le dieron lástima por tantas cosas, por Delia misma, por dejársela otra vez y viva. Igual que Héctor y Rolo, se iba y se las dejaba. Tuvo mucha lástima de los Mañara, que habían estado ahí agazapados y esperando que él -por fin alguno- hiciera callar a Delia que lloraba, hiciera cesar por fin el llanto de Delia.